jueves, 25 de junio de 2026

La Hornilla

Cuando no hago el amor en mucho tiempo lloro

siento que muero de a ratos

y que me despierto solo 

porque pago mis propias flores.

Cuando lloro de amor 

siento que tengo que hacer algo 

porque el amor no vino ni vendrá.

Cuando lloro mucho tiempo 

no quiero ver a nadie

Asi que aprendí a disimularlo.

Cuando al fin hago el amor

puedo regresar a mi casa

y prender la hornilla.




Diario de un Estoico

No Fue Mi Intención 

Sábado 28 de octubre del 2028

De repente soy yo esperando que la nobleza y la empatía sean reciprocas y me decepciono a menudo por lo evidente; no es una cualidad común y se vuelve uno alguien desdibujado o dramático al pedir respeto, una explicación o una respuesta. Las consecuencias son fácilmente predecibles con un pensamiento lógico pero las decisiones más disparatadas son justificadas con respuestas carentes de sentido común el cual reemplazan con la insolencia de molestar a propósito a la persona en cuestión, no es un acto de maldad sino una travesura mental que busca subyugar a la voluntad sobre un dominio de infantil egoísmo.

Las mismas palabras; no fue mi intención, los mismos esquemas mentales donde no hay que rendir cuentas ni tener consideración, la misma naturaleza de rechazar el orden y creer que la juventud es una extensión de la niñez. El camino más inseguro que se puede tomar como hombre es tomarla en serio y ponerla al nivel de los propios modales. La nobleza es masculina ya que conlleva el ejercicio del honor y la lealtad algo despreciado y reemplazado por la belleza física ¿Pero habrá que rendir cuentas?
¿Habrá que cumplir con informar a las personas que quieres de que todo está bien? ¿Habrá que llevar un orden en las ideas y la comunicación?

Son demostraciones que no todos se merecen y no sé quién pueda, son consideraciones que yo brindo sin que sea necesario la mención pues he sido formado para entender así el amor, para llamarlo amor y darle los cuidados necesarios por lo frágil y preciado que es. Ahora que enfrento la devaluación de todas esas costumbres me siento tentado a unirme al grupo de las personas que no aman y dejar de llamar amor a aquellos lapsos de humanidad, al error que aun los mantiene unidos a la raza pero que pronto desaparecerá. El cuidado por el otro no es algo que deba volver a esperar en nadie nunca más solo en mí mismo.

El sufrimiento se hace con toda la esperanza que alimentamos y con la imagen que creamos a futuro de nuestros coprotagonistas, nos aferramos a las posibilidades y toleramos un presente incomodo por lo que aún no está en nuestras manos. Prefiero ahora que conozco esa amarga verdad complacerme en los niveles más básicos antes que buscar mi reflejo en los demás, siento que perderé mi humanidad y comenzaré a utilizar una mirada dura y arrogante y a separarme de las cosas que me sitúan más cerca de lo rural que de lo urbano. No quiero perder eso ni faltarme el respeto al dejarme influir por los demás.  

Tengo un poco de miedo, de repente si es como me dijiste esa vez en el cuarto del patio; Nadie nunca más te va a querer. Se que en un momento de mi vida yo creía todo lo que me decías. Me sentía muy devaluado y casi desagradable. Ahora el tiempo ha pasado y me siento mucho mejor, mucho más conforme con mi imagen y con las decisiones que tomo en la actualidad, no peleo con nadie ni tengo la sensación de que me están engañando, pero me siento frágil y esas palabras se volverán una mentira cuando esta sensación pase. Es obvio que a nadie le importo, pero ya descubrí que solo yo importo nadie más.



martes, 19 de mayo de 2026

Cartas del Monte Fuji

Martes 16 de noviembre del 2027

El año comenzó de manera sencilla y solitaria. Unas cuantas cervezas, algunos cigarrillos y ninguna mujer. Cuando empenzó el año anterior me sentí muy mal de repente y era porque me acababas de dejar. Me sentí tan escaso de confianza y autoestima que era fácil de embaucar, de manipular y de conformar con migajas de amor. Esa vez elegí estar solo a pesar de lo mucho que me dolia perderte y haber amado tanto tiempo sin retorno. Pero es difícil valorar a una persona tan proclive a ser víctima, siempre es más sencillo que te hieran cuando crece la esperanza de que alguna vez cambiará todo. No es algo exclusivo de las mujeres el caer en la ilusión de que el amor se va a encargar de encaminar las fieras más irritables hacia los modales y respetos que uno merece como pareja. Al igual que cualquier ser humano con semejante problemática solo logré desilusión y un dolor muy agobiante que fue más nítido cuando nos separamos.

Duele mucho pero no mata ni dura más de un año. Este año nuevo comenzó y logre llegar con ánimo renovado, una confianza recompuesta y un amor propio que sorprendía a viejos conocidos. Ya no era el mismo aunque no había cambiado mucho físicamente, era muy notorio mi nuevo semblante. Logré tener mejor desenvolvimiento y generar que personas quieran conocerme, quieran saludarme y charlar. Paulatinamente me di cuenta de que nunca debí permitir que nadie impida que alcance la virtud o que gane la confianza necesaria para brillar. Pero tengo que confesar que aún hay bajones feos y lloro en lugares inapropiados ante algún recuerdo fulminante. Cuando podia aun escucharte dar esas migajas de amor en palabras dulces y creía que nos íbamos a quedar juntos.

Cuando comprendieras que merezco ser tratado con ternura y respeto la relación iba a tornarse en una etapa muy bonita en mi vida. La más bonita porque ya nunca iba a sentir el rechazo o la soledad a la que me acostumbré de niño en una familia disfuncional que me abrió la puerta de la calle para de alguna manera protegerme de la violencia que transcurría adentro. Pero la soledad también lastimaba y dejó huella porque a veces todo parece estar derrumbándose. Nada de eso era real, las personas no cambian, mantienen las mismas formas hasta chocarse consigo mismas y eso no te tocaba en el periodo conmigo. Siempre esperé en vano y nunca me di cuenta hasta cuando estuve solo y no por eso dolió menos. Tomo esta decisión solo sin culparte de nada Hiromi, siempre voy a amarte incluso del otro lado.


Koichi