Martes 16 de noviembre del 2027
El año comenzó de manera sencilla y solitaria. Unas cuantas cervezas, algunos cigarrillos y ninguna mujer. Cuando comenzó el año anterior me sentí muy mal de repente y era porque me acababas de dejar. Me sentí tan escaso de confianza y autoestima que fue era fácil de embaucar, de manipular y de conformar con migajas de amor. Esa vez elegí estar solo a pesar de lo mucho que me dolia perderte y haber amado tanto tiempo sin retorno. Pero es difícil valorar a una persona tan proclive a ser víctima, siempre es más sencillo que te hieran cuando crece la esperanza de que alguna vez cambiará todo. No es algo exclusivo de las mujeres el caer en la ilusión de que el amor se va a encargar de encaminar las fieras más irritables hacia los modales y respetos que uno merece como pareja. Al igual que cualquier ser humano con semejante problemática solo logré desilusión y un dolor muy agobiante que fue más nítido cuando nos separamos.
Duele mucho pero no mata ni dura más de un año. Este año nuevo comenzó y logre llegar con ánimo renovado, una confianza recompuesta y un amor propio que sorprendía a viejos conocidos. Ya no era el mismo aunque no había cambiado mucho físicamente, era muy notorio mi nuevo semblante. Logré tener mejor desenvolvimiento y generar que personas quieran conocerme, quieran saludarme y charlar. Paulatinamente me di cuenta de que nunca debí permitir que nadie impida que alcance la virtud o que gane la confianza necesaria para brillar. Pero tengo que confesar que aún hay bajones feos y lloro en lugares inapropiados ante algún recuerdo fulminante. Cuando podia aun escucharte dar esas migajas de amor en palabras dulces y creía que nos íbamos a quedar juntos.
Cuando comprendieras que merezco ser tratado con ternura y respeto la relación iba a tornarse en una etapa muy bonita en mi vida. La más bonita porque ya nunca iba a sentir el rechazo o la soledad a la que me acostumbre de niño en una familia disfuncional que me abrió la puerta de la calle para de alguna manera protegerme de la violencia que transcurría adentro. Pero la soledad también lastimaba y dejó huella porque a veces todo parece estar derrumbándose. Nada de eso era real, las personas no cambian, mantienen las mismas formas hasta chocarse consigo mismas y eso no te tocaba en el periodo conmigo. Siempre esperé en vano y nunca me di cuenta hasta cuando estuve solo y no por eso duele menos. Tomo esta decisión solo sin culparte de nada Hiromi, siempre voy a amarte incluso del otro lado.
Koichi