jueves, 13 de septiembre de 2018

Placebo Dulce


Ayer fue el peor tire de mi vida
sin caricias voluntarias
deslizándome lentamente hacia la calma rosa.
Hubo tedio en su húmeda confianza.
El juego preliminar
es solo un guion,
un repertorio perverso
para las mujeres libres. 
El momento de los embistes
Pertenecía a otra fuente
Mis cabellos señalaban
la estrella de tu vientre
en el pasado compartido
de ternura y de sosiego.
El ocaso de mi venir
destejió mi apetito repentinamente,
entumeció la habitación
En un calambre perpetuo.
Hace rato que no siento nada
Y miro el televisor.
ya se agoto el placebo dulce
Se terminó.

miércoles, 13 de junio de 2018

IPERC

Lo haría por ti
cargaría puntales desde el primer nivel
hacia todas las bocaminas
picando mis brazos soportando el sol
comenzaría muy temprano
a las cinco menos quince
cuando las estrellas dibujan
lo que siempre necesito ver
y las luciérnagas terminan de bailar.
Comería muy mal
y sin quejarme
lo que me dieran en el plato de metal,
con bichos en la sopa
muertos de pena.
Lo haría por ti
esperándote solo,
sin amigos
conversando únicamente con mi diario
y sumergido en un cuarto prefabricado,
recordando que puse en riesgo mi vida
y que lo detalle en el IPERC.
Viajando en camión
con alientos a coca;
boleando por extraer la fuerza
que calla los miedos
y que siempre te tiene alerta.
Lo haría por ti
viviendo veinte lunes seguidos
lejos del camino
que me lleva a tu colcha,
escuchando la misma música
que traje en mi memoria
una y otra vez;
rascando el fruto de la piedra
con un barreno desalmado
que ama destruir la calma.
Cayendo en la noche
un desprendimiento de roca
en mi cama dura
rodeada de arañas, de ronquidos cansados
y de sueños con casas.
Lo haría por ti,
tan mal me porté
que da verguenza seguir aqui
no haberme ido contigo
o en vez de ti,
por mi poco control y paciencia
ante tus males
merezco quebrar mi espalda
vivir con sueño y cansado,
ser el único que mira la luna asombrado
como una cacatúa frente al mar.
Esperando la madrugada
para mandarte mensajes,
para que me perdones,
y para decirte que te admiro
por todo lo que hiciste por nosotros.


martes, 9 de enero de 2018

Los Aviones

“Feliz día mi amor, Juancito y yo te amamos, eres un padre excelente”. Era un bonito rotulo para un mensaje que no le correspondía pues no era el padre y ella no era más su mujer. Se encontraba en una habitación de Los Olivos, mirando su celular inteligente, lleno de aplicaciones y de facilidades multimedia que empobrecen el espíritu. Una mujer blanca de pelo ligeramente ondulado y de grandes caderas cantaba un tema popular en la cocina mientras preparaba unas tortillas de verduras. La televisión del cuarto estaba prendida y se anunciaba el campeón de la Eurocopa 2016; Portugal por primera vez alcanzaba la gloria y dejaba en claro que el juego más hermoso del mundo no solo se ganaba con jugadores talentosos sino también con fortaleza mental. Lo sentía por Francia. Se quedó atónito un rato hasta que un olor a comida y unos pasos se acercaban  lentamente, un tarareo y una sonrisa de amante.

-¿Qué haces?
-Solo conversaba con Rubén.

Desayunaron juntos y hablaron sobre lo bien que se sentía comer algo después de tener relaciones tan temprano un domingo, era una perfecta estadía en un lugar diminuto de su vida. Un pedazo de calma encima de un cajón con  cosas que le habían dejado a cambio de sus rutinas: medias largas, faldas, un par de botines y un par de blusas. El pan y la tortilla aliviaron el apetito y le dieron un cambio de estado a la mente serenando las emociones negativas que nunca demostraba en toda su amplitud. Un domingo tranquilo con compañía agradable y un largo regreso a casa.

Las calles eran húmedas por la llovizna  y la cola de pasajeros esperando el transporte público crecía considerablemente en pocos minutos, una lagaña en la comisura del ojo izquierdo y una gran sensación de no ser correspondido con su presente; todo era como irreal.  Pensaba en el fin de mes y las posibilidades que le brindaban al ocio su poder adquisitivo de trabajador del estado. La hora y cuarto que se demoraba en llegar al trabajo eran  la calistenia mental necesaria para adormecer su creatividad y realizar una labor repetitiva por varias horas continuadas. Tomaba mucha agua para poder justificar sus caminatas al baño en las que miraba las grandes ventanas que daban a la vía expresa: tanta vida que corría a su destino de prisa y con ansias, que trataba de ganarle un poco de espacio al tiempo para poder estar junto a su anhelo el cuál a veces es tan inconsistente que una vez alcanzado de inmediato se comienza otra búsqueda y la ansiedad se vuelve perenne. Pero su anhelo ya no existía más, ya no estaba a la mano sino que era solo un recuerdo de lo sentido.

"No quiero perderme la experiencia de la maternidad...ahora me da miedo que esto no suceda y que cada vez mis posibilidades sean menos".  

Salía con una mujer muy diferente a él pero lo incitaba el atractivo físico y un deseo muy intenso de ser aceptado, de tener a donde llegar y que le reciban para preguntar como estaba o como le había ido en sus proyectos; alguien que se interese en lo que sentía y no solo busque beneficiarse de un aspecto especifico de su vida. Ella era así pero quería cambiarle, no le gustaba su melancolía y pensaba que las cosas muy intensas no tienen que ser espontaneas sino que siguen un proceso en el cuál paulatinamente se formalizan y se hacen correctamente. Además de haber dejado pasar varias semanas sin tener intimidad y dando evasivas a él le incomodaba mucho la falta de confianza y de atrevimiento cuando se quiere hacer prevalecer un punto de vista completamente meritorio en público. Desde quejarse por algo que no cumple la expectativa en un restaurante hasta detener los besos y las caricias por el paso de personas que no representan ningún riesgo. 

Pensó ante ese mensaje en la posibilidad de tener relaciones sin protección solo para darle gusto y poder desfogar en su bello cuerpo toda la fuerza contenida pero de inmediato se arrepintió, no toleró lo que pudo avizorar y pensó para sus adentros: "Yo no tendría hijos en esta etapa de mi vida y menos contigo que eres tan timorata y reprimida, tener un niño sobre protegido por tus mieles engañosas y parasitarias, incapaz de la osadía y el desparpajo, unir mi vida contigo por siempre es algo que no considero. La situación en la que estas y el hacérmelo saber me obligan a dar este paso; no estoy dispuesto a dejar mi vida para engendrar otra con una persona que no alcanza las expectativas para mi ideal de madre. Prefiero seguir viviendo lejos de ti y dejarte en tu búsqueda no compartida de consagración existencial. Me alejo para no tener que darle importancia a tus  reacciones espontaneas de ira. Algún día me acordaré de ti pero por ahora prefiero olvidarte y continuar en soledad".

Estaba harto de aguantar tanto por parte de una mujer de más de treinta años. El límite había sido colmado y no valía la pena seguir insistiendo en algo que solo era una arbitrariedad pasajera, aunque por la carencia de amantes le daba un poco de recelo deshacerse de ella. Sabía que era lo correcto, imaginó que estaba furibunda ya que lo elimino de todas las redes y ha sido bloqueado para enviarle mensajes.  Seguro ha de esperar su reacción y su interés de no perderle pero ya él sabe de antemano como sigue ese guión y como es que termina. Le daba igual su enojo o su decepción y piensa que ella debe aceptar que si no la va a reconquistar no es por miedo sino porque no le apetece. No quiere volverla a ver para no sentir lo único verdadero que siempre sintió: deseo.

Entre las nubes, los aviones y helicópteros hacen un ruido endiablado de catástrofe y las ventanas se abren para mirar las grandes maquinas. Un cielo despejado mantiene por varios segundos la huella del humo que dejan en su vuelo sosteniendo una línea recta según la trayectoria de la nave. Un desfile aéreo en un país sin poderío moral es como una broma pesada. Los juguetes de los ricos son muy destructivos para la gente de a pie pero igual queda obnubilados con lo imponente de las armas masivas de aniquilación. Los hombres de traje cercanos al poder sienten erecciones y disimulan mientras piensan en sus amantes y concubinas.

En las calles hay una carencia muy fuerte de querer recuperar el respeto. Como el abandono que acababa de realizar ante el miedo de perder la experiencia de maternidad, así abandonan los ciudadanos la dignidad robada por saqueadores y traidores, piratas que no provienen de la verdadera patria sino de sus alcantarillas. El remedio para todo fue follar y tener un momento de esclavitud con la amante; dominar una vida como si fuese todo el país para excitarse, para entumecerse más y dejar que el amor se vuelva poder, renacer así en un caos de violencia y egocentrismo con mutuo acuerdo. La resurrección es una obra mal actuada por los cristianos que ocultan a sus sodomitas y pederastas en sus templos, jamás resucito una vida de la tumba solo es el sol quien renace en su ciclo infinito de vida y muerte. Todo es constituido por una armonía bella y sugerente. El remedio ya no es el mismo puesto que estaba solo y el tiempo goteaba como un caño malogrado en una casa vacía. 

La ebriedad aparece sola cuando ya no sabes donde ir, sabe en que momento buscarte, como una puta muy experimentada que te da lectura al entrar en el local o como el mosquito paciente que espera tu sueño para poder entregarse a la gula de la sangre. Así el rastro de aquel vicio se despertó en el y deseo una botella de vino, unos malrboros y tenerla de nuevo, no a la timorata sino a la que vivía en sus fotografías. Los aviones daban su última vuelta antes de ser guardados para volver a sus trabajos de narcotráfico mientras él caminaba en dirección contraria rumbo al Mini Market. Estaba como a un km de distancia pero quería caminar y perderse entre la gente como lo había hecho su tolerancia. 


miércoles, 20 de diciembre de 2017

Deformarte

La nada que eres me aturde
me hace desear moldearte con espesura
con la guía indomable de mi frenesí;
pero el tiempo lo enfría
mientra me eres indiferente a medias.
Te sigo buscando a escondidas
para robarme tus pelos del piso,
y construirte, deshacerte, deformarte,
extrañarte menos
como a las culturas madres
que ya hemos olvidado.
Delante mio espera un ave
con lo último de mi soberbia.
He dormido de más
para aliviar la imposibilidad del mundo
para soportar mis vuelos.
No te desprecio sino que  te deseo
y esa fruta madura aun no se ha perdido.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Lo mejor siempre está por llegar

-Ella sabe, pero quiere que me cueste. No dinero, sino un poco de mi vida.
-¿Y estas dispuesto a pagarla?
-Si...quiero que sea mi mujer y yo ser solo de ella...

La demostración más valida de que eso iba a ocurrir se lo daba su actitud y no sus palabras, que siempre buscaban enfriarlo todo. Ella daba mensajes con su comportamiento que le acercaron a un punto en que empeñó por completo el razonamiento; lo que para muchos ya hubiese significado batalla perdida, para él era una constante lucha por mantenerse dentro de su pensamiento. ¿Cómo se puede ser indiferente y mantener la sonrisa a flor de piel, imperturbable? ¿Cómo puede estar tan cerca y emocionarse a solas, lejos?

Mientras él se sentaba en su casa o en un café a pensarla, a releer sus conversaciones y a recordar cada uno de los momentos que estuvieron juntos, cada locura espontanea que emergía desde el fondo de sus cuerpos; la vida transcurría repitiéndose como una canción sin puente. El tiempo pasaba lentamente y no se podía apresurar nada, no podía extraer de forma explícita lo que ella sentía, no podía sacarle el velo de miedo y hacerla suya. Todo a pesar de contar con momentos de complicidad romántica.

-¿No te estarán sangrando?
-No...Ella también ponía...
-A lo mejor solo buscaba compañía para no sentirse sola y comía gratis de paso…

No era así; tuvo detalles que confirmaban su desinterés y su voluntad de estar juntos sin importar el lugar o las circunstancias; momentos reales. Podía perderse en su sonrisa como en un valle lleno de frutos maduros; respirando el aire cargado de vida, hasta que su boca liberaba proyectiles cual clavos oxidados. Entonces todo pasaba a segundo plano, todo se enfriaba repentinamente y el ambiente se tornaba incómodo; silencios programados para no salir corriendo, rechazar las réplicas impulsivas; lastimar ante una respuesta fulminante era una costumbre almacenada en las fotografías de su computadora. No podía portarse así y mostrar nuevamente el peor de sus lados como lo había hecho antes. Ahora había un astillero en su cabeza, en su pensamiento. Quizás ella solo lo usaba para divertirse mientras esperaba al indicado, al que verdaderamente valía la pena amar: Lo mejor siempre está por llegar, decía en su estado; yo siempre estoy feliz, contigo o sin ti. Siempre estaba en fase maníaca y al parecer tenía algunos amigos con los que se comunicaba continuamente para poder sentirse incluida, para olvidar que había sido vejada por el único amor que tuvo y que eso no iba a cambiar jamás, así pase algo con el hombre tosco que pretendía enamorarla. No era tanto el miedo al fracaso como la duda que tenía de sus propios sentimientos, no quería salir lastimada y siempre es mejor ver morir a morir uno mismo. Ella no era mala, solo jugaba a que nunca perdería de nuevo.

En todo el resplandor de ese encanto primigenio caminaba con recelo, mantenía algunos pensamientos libres de la influencia del idilio que estaba construyendo. Ocultaba sus pasiones y guardaba siempre excusas para no entregarse del todo; un veinte por ciento tenía que quedar libre del envenenamiento dulce del amor por si acaso la lucha terminaba en derrota y masacre. Ya los años y los errores cometidos le habían dado una póliza inquebrantable en la que ninguna de las marañas podría alcanzar esa porción impoluta de juventud nuevamente. Aún no había sido domesticado ni refinado; el desorden y la algarabía superaban las formas aprendidas para retomar nuevamente la conciencia épica que ocultaba. La insolencia es de los buenos delanteros de fútbol; estar solo contra el arquero, sin dudar; creer en la magia.

Desde el primer desprecio hasta el último mantuvo la calma, inquietándose a solas; lo pensaba en la orilla como un rehén del mar, preso en la espuma conteniendo su molestia. La protegía de cualquier desatino que estropeara la consolidación de ese cariño que tanto anhelaba y a solas caminando, sin querer volver, reconstruía cada escena del último encuentro, pensaba en sus reacciones, en sus gestos y en sus palabras. Su olor a vainilla y la delicadeza de sus manos junto a las suyas acariciándole, limpiándolas; mientras su corazón pedía con imprudencia secreta un beso tosco y arrebatado. Imágenes reales se confundieron con las que imaginaba.

El regreso al centro de la ciudad pronosticaba una avalancha de posibilidades en su mente, un remolino de esperanza le alcanzaba mientras se sostenía de pie mirando a la gente entrar y subir en el bus. Alejándose de la estación camino a algún restaurante, se detuvo a prender un cigarrillo en una banca solitaria; sintió unos pasos acercándose y no quiso mirar al exterior solo dentro de su memoria para volverla a tener cerca. El peso de una persona liviana hundió un poco más la madera del respaldo y eso le hizo voltear para dar una mirada frontal. Era una extranjera de cabellos rubios y ojos verdes que buscaba un sitio donde almorzar pero aún no sabía que pasaría.

-¿Mi ciudad poca gente fuma sabes?
-¿Qué?
-Que me dar mucho gusto verte fumar, nada más…
-Do you speak english?

Sonriente y acalorada le escuchó su inglés no nativo y empezó a admirar cada vez más los detalles tan ajenos a su región. Él le mostró una calle aledaña de la plaza donde había varios lugares y era la hora en que ya había comido la primera camada de funcionarios y administrativos, los que tenían un horario establecido y pretendían mantenerse en carrera cumpliendo órdenes mecánicamente. Como no tenía prisa ni había ningún lugar donde lo estuviesen esperando se ofreció a acompañarle; bajo la sombra de un amor que aún no se concretaba pero que llevaba encima como un peso creciente que condensaba sus sueños felices de pasión y los desprecios infantiles de una mujer con rencor. Una vida de pareja era lo que quería, en la que se cumpla la condición occidental de ser fuente única de dicha; solo con su compañía y su amor sería completamente feliz; perseverando así en la neurosis de la dependencia, totalmente encantado por ser correspondido, justo por ella.

La risa puede definir el camino que tomará la relación cuando se trata a una nueva amistad, así que la conversación se descansó en bromas de doble sentido durante una caminata por el jirón de la unión compartiendo sobre sus pasados amorosos de distintos continentes y de coincidentes desenlaces. La escuchaba a medias mientras se prendía de sus ojos como de manzana Winter; curioseaba dentro de su blusa ante el descuido cuando miraba a algún artista callejero o atendía algún comentario imprudente de los transeúntes.  Notaba que la miraban y que no le querían lastimar, eran personas amistosas que trataban de venderle sus baratijas. Podía entender lo que él decía a pesar que no lo ordenaba bien; estaba buscando poca formalidad y experiencias nuevas en este país del que tanto le habían hablado. Tampoco era mala, solo estaba de paso y no le importaban nuestras reglas.

Me hubiese gustado mantenerme lejos y haber puesto en una nota las cosas hermosas que me hiciste inspirar cuando me mentías...Era una mentira y la condición de la felicidad solo con la presencia del ser amado también, ya lo sabía; lo había vivido en carne propia y había envejecido un poco más con esa ruptura; veía su vida como en una pendiente empinada de la que apenas se distingue la silueta del pasado y lo hacía por su propio bien. El mismo había inclinado el camino para que el amor no vuelva a encontrarlo porque ya sabía que eso no servía. Ese pensamiento interrumpió su paseo y dejo de atenderla sin que se diera cuenta; su español masticado narraba la llegada al aeropuerto y lo difícil de encontrar algunas golosinas. Eran recuerdos de su anterior relación en la que perdió la garantía y que marcó el azul final de ese año y a menor escala del resto de tiempo. Sin poder encausar su cabeza de nuevo quiso cubrir la embestida de su memoria con inmediatez irresponsable y le propuso tomar un vino.

A la salida del Queirolo estaban tomados de la mano y por un reflejo casi instintivo miro hacia todas las direcciones para cerciorarse de que nadie le estaba vigilando, quería estar completamente a gusto para poder expresar lo que en ese momento sentía. La inadvertencia brinda la libertad de comportarse como un salvaje, cumpliendo antojos repentinos evitando los protocolos fríos y despiadados que disminuyen la energía cinética. El lenguaje universal de la libido más el calor del vino hicieron que cada paso les guie hacia un lecho cercano. Ella se dejó llevar porque quería lo mismo que él en ese momento; acumular recuerdos que ayuden a asociar mejor las ciudades con nombres de varones. Viajar ligera sin cosas que compliquen el trayecto, el camino no tiene porqué enturbiarse con crueles despedidas.

Culmino un día grato de existencia dentro de un taxi camino a casa, con una foto de ambos desnudos abrazándose y sonriendo en su teléfono. La vida había cedido un poco con él antes de volver a incorporar sus leyes despiadadas, podía recordar algo dulce antes de dormir y recuperar el puesto que le correspondía los lunes por la mañana. De nuevo en la lucha de mantenerse en sus pensamientos, su posición de no aceptar aún la formalidad de un compromiso pero si el cortejo. La vida laboral no solo es remunerada sino también erotizada.

Las cosas habían mejorado, surgieron algunas atenciones directamente relacionadas con un romance: el hecho de quererse ver bonita para él, querer pasarlo juntos en los días festivos y darle mucha importancia a la comunicación que tenían orientaban la balanza hacia un feliz desenlace. Las palabras dulces no se escatimaron y surgieron como mala hierba en los terrenos baldíos. La mezcla del deseo de dominio con mucha ternura hacía que ella tuviese por momentos compasión de ese pobre hombre cegado por su necesidad y su corazón aún sin sanar. Ella podía amarle ya que estaba a gusto con tantas consideraciones y podía ver dentro de él a alguien transparente. Aunque no bastaba para convencerla del todo; sirvió.

A pesar de tener su cooperación incierta y misteriosa, una extraña desesperación se desarrollaba. Rehusaba los besos en la boca y tenía que ajustar su cintura para poder calmar esa fuerza insignificante de menos de sesenta kilos; esto no le dejaba tranquilo con sus deseos. Besos en la mejilla y unas caricias en la espalda para mantenerse en ruedo pero el pensamiento hilvanaba con el frío melancolías, la muerte mezcla sus susurros con el viento y estira sus huesudas extremidades en la lluvia para limpiarse en frente de uno la pestilencia. Accedía a sentarse en sus piernas y podía oler su pelo, besarle el cuello, poner con disimulo y luego frescura la palma de la mano en su culo sacando una sonrisa ante su osadía. Un gran avance que él sabía que no significaba mucho sino la besaba en los labios, y era precisamente eso lo que más le frustraba ¿Cómo podía dejarse tocar así y no acceder a un beso limpio y directo en los labios? A esa danza de serpiente que jugaban las lenguas en la complicidad del amor.

El tiempo transcurría lentamente y trataba de demostrar algo de orgullo con el descuido de no comunicarse en días. Pronto las advertencias llegaron y exigían la atención que acostumbran recibir cuando se encuentran galanteadas. ¿Era una demostración más de que ella correspondía a ese sentimiento que iba creciendo dentro de él con la cautela de no poner todas las cartas sobre la mesa o solo una afirmación más del ego? Un mordisco leve en el cuello para marcar su territorio y un pequeño grito que le excitó imaginando el momento cuando al fin la tendría para sí en privado, como la desnudaría lentamente y pondría besos en las partes cubiertas por el pudor, fortaleza contra lo último de resistencia y gozar la derrota en sus piernas abiertas amándola por siempre en ese instante. Pero fue otra noche más sin besos y sin correspondencia, quería una vida junto a ella y nada funcionaba, comenzaba a sentir algo en su sien, algo que no dolía pero incomodaba mucho, como un pedazo de carne en las muelas que no se puede sacar, que prodiga sangre ante la tozudez de escarbarle. ¿En qué estaba fallando? ¿Qué era lo que estaba haciendo mal? ¿Acaso había perdido la gracia con ese sentimiento tan bastardo que le había arrebatado prácticamente todo su futuro? Estaba condenado y aún no lo comprendía… Detrás de todo podía aún ver su rostro nuevamente como tantas veces en el pasado, aún imaginaba que podía despertar un domingo con ella dormida a su lado para levantarse solapadamente e ir a la panadería y sorprenderla. Pero no era así; nunca volvería a ser así.

Soportar el dolor con hidalguía y no quejarse, llevar los pensamientos depresivos para la parte anterior de la mente y librar una batalla dulce hacia la inmolación, encarar las malas noticias y las limitaciones con una calma arrogante. Satirizar para hacer llevadero el claroscuro de no poseer lo que se desea con intensidad. Filtrarlo todo como el relave del mineral; sin misericordia ni compasión, consciente de que el camino al infinito se bifurca con la muerte. Caer derrotado por el sueño es una pequeña parte de ese desenlace. De repente en la mañana del sábado aún en su cama arropado pero despierto, recibe un mensaje inquietante:

“Undress me slowly to make things sexier; ripping our clothes off is hot sometimes, but what I really want is to be unwrapped like a present, slowly and deliberately, and for my sexy lingerie to be appreciated, because it’s all for you”.

Era una invitación a sus manos y antojos, sentía en las vísceras una trifulca, la duda le invadía y como a un adicto en abstinencia que duda en cometer nuevamente una locura, esa sensación reconfortante que podía corromper la virtud más enraizada. El crimen cometido se disfruta con creces cuando no se es sospechoso y aunque había ahora alguien que lo esperaba, aun no era nada y lo sería todo. Ya había quedado con ella y no le iba a cancelar jamás en la vida. Iba a ser suya y tenía que ser consecuente con ese amor que tanto prodigaba. Releyó el mensaje y se quedó pensando en cómo aplazar el encuentro cuando recibió una nueva alerta:

-Its just a joke :D …I read it on a magazine in the morning. Don´t excite you please!!!...LOL :D
-jajaja...you´re so cute
-Well, just a little...may we take a lunch today? i will goin to cuzco tomorrow

Ignoro el mensaje y salió sin rumbo, hasta cansarse y no poder darle espacio a esa energía vital que dibujaba en su mente las curvas y los detalles de su cuerpo, cada aroma y cada vestigio, los cabellos claros que encontró en su ropa interior al día siguiente y la foto: el tiempo congelado para poder tener una chispa de lo que fue, de lo bien que esta uno cuando es correspondido. Todo lo contrario con la mujer que amaba con intensidad.

-Yo trato de ser mejor persona cuando estoy contigo…
-¿Entonces estas fingiendo?
-No, nada de eso…

Pero si era verdad, él fingía para poder brindar la tolerancia y el rigor que tanto le costaba. La actitud de una niña y su terquedad, la envoltura del miedo y las ganas de jugar que le irritaban. Cada señal de una posible llegada terminaba siempre en un regreso sin el sabor de su boca ni la sensación de sus caricias. Por momentos se rendía al vacío y procuraba una excusa elegante para embarcarle e irse. Cuando sentía que ya no podía más y huía, ella se daba cuenta y se compadecía, se sentía causante de un dolor y como cada dolor te hace responsable de la vida que lo sufre no quiso darle olvido. Le daba pequeños detalles, ligeras victorias. Los mejores momentos eran cuando la tenía sentada en sus piernas, sintiendo su peso y su olor, la resistencia protocolar y luego un abandono a su fuerza, como los animales que se hincan cuando saben que pueden morir si dan batalla. El amor se volvía instinto y los dos se dedicaban al otro. Fue así como logro contenerse lo suficiente y lo obtuvo.  

Le robo un beso de una forma tal que logro inquietarla y sentirse obligada a devolvérselo, estaban en la bajada hacia la playa un día de mitad de semana casi a las once pm. Nadie cerca en los alrededores y era ella quien esta vez buscaba la inadvertencia y el comportamiento espontaneo para brindar su boca y su cuerpo dócil para la conquista. Las manos le recorrieron primero con prudencia y cuidado de a pocos hasta abarcarla toda; acariciarle, sentirla como solo lo había imaginado hasta ese instante. Caminaba unos metros y no resistía el volver a tenerla muy cerca, como un tesoro invaluable que reclamaba ser mirado para saciar, toda la sed de los besos y de la libertad de tocarle sin pudor.

No hicieron el amor, ni siquiera se lo propuso porque pensó en todo lo que le había costado, lo especial que iba a ser cuando lo hagan, le demostraría que ella no había tomado la decisión incorrecta. Una noche iluminada por las calles de Pueblo Libre y los besos limpios de dudas que se daban en el taxi que compartían. El momento llego y sus manos pudieron alcanzar la piel debajo de sus interiores, sintió por el propio tacto la excitación que ella mantenía cautiva. La humedad de sus entrañas volviéndose lluvia y sus manos cadenas que no permitían que avance más hacia el núcleo de su alma. El reparo de encontrarse en un taxi le devolvió la cautela y pudieron ovillarse tiernamente las pocas cuadras que faltaban para llegar. Ella le dio un beso y se fue rápidamente hacia su casa sin voltear a verle. Al llegar a su casa se sintió tan rara que el golpe de la puerta la despertó, ya se dibujaba poco a poco una pesadilla. Un nuevo inicio para recibir de nuevo mentiras y vivir sin certeza, una vida con el gran costo de creer todo lo que él diga; lo piensa bien y recuerda algunas cosas. Tal vez no valía la pena. Era mejor dormir pensó y envió un mensaje de buenas noches al fin y al cabo por hoy fue suya.

El mensaje de buenas noches llego cuando se encontraba llegando a casa relamiendo sus labios recordando aquellos momentos; lo que tanto esperaba se le había otorgado. Una nueva oportunidad para comenzar una vida con alguien, para cumplir las metas y afrontar sacrificios por mantener la comodidad de un espacio para los dos, de hacerse más fuerte porque se podía confiar en alguien más que uno mismo. Un paso más allá para la madurez de la monogamia y la ilusión pasajera de una vida junto al otro por el resto que le quedaba. Las mujeres no dejarán de nacer pero era algo que ya no le preocupaba en lo absoluto. El haberse decidido por ella y no por la gringa, solo una noche no hace una vida se decía sentado en su cama mientras pensaba en beber y salir a buscar alguien para celebrar. Abandono la idea y se recostó en su cama a recordar cada segundo en que pudo sentirla, el sabor de su boca, el calor de su piel, como iban a ser felices los dos dándose los buenos días. Poco a poco el cielo se fue llevando su vida hasta un punto muerto en donde nadie le interrumpió esa madrugada.

Despertó descansado y completamente listo para esa mañana. Se estiro y alcanzó su celular, tenía que revisar un mensaje que había llegado en la madrugada:


“No quiero que gastes, inviertas tu tiempo como lo quieras llamar...me junto contigo porque me caes bien y tenemos cosas en común...no quiero darte esperanzas...es mejor alejarme”.

Se dieron las cosas de forma brusca y desagradable hasta que él pudo al fin aceptar que todo había sido solo otra mentira. Lo mejor siempre esta por llegar. 


lunes, 16 de enero de 2017

Buscar felicidad en la post guerra

Matar a tu padre porque ya no sirve; esta averiado y cuesta dinero mantenerlo... superar el miedo a cumplir la fantasía por necesidad y no por placer, quizás el placer de sobrevivir y darle lucha a todo lo que se presume como inevitable. La naturaleza se abre camino y no siempre toma el de la virtud. Pero somos más que naturaleza por nuestra propensión a cuestionar y valorar las horas que vivimos, son o no merecedoras de ser vividas. En eso nos llevan una alta ventaja de querer vivir siempre estoicamente y con justificaciones éticas universales, de las que no se revelan ni por mas penosa que sea la situación. En ese instante se sienten superiores y míticos luchando batallas épicas pero poco a poco todo se corrompe y se muestran los que se enriquecen de las miserias, los que saben escudriñar en las almas y espantan ese coraje con calor y comodidad. En momentos de hambruna se pierde la guía para la vida y nadie puede culpar a otro de tomar decisiones extremas que en algún momento todos han pensado. No se soporta el dolor y es dentro del juego de un niño el momento en que se toma la decisión de saltar, de caer y llegar rápido al otro lado. Solo era un niño y no lo soportó. Inmenso Roberto Rossellini con "Alemania, año cero" en el año 1948 para hacer esta hermosa película de realidad viva y gris.



                                    


                                                    Edmund Moeschke (Edmund) y Ernst Pittschau (El padre).

jueves, 4 de agosto de 2016

Never mind

Los superheroes mueren de pena
porque otra cosa no puede matarles
la vida golpea y deja una huella salvaje
que se torna en impedimentos de comunión.
El vuelo no es tan sublime sino llevas a alguien contigo.