lunes, 26 de julio de 2021

La Vacuna

Recibir la vacuna antes por pertenecer a una logia por herencia o profesión no es ningún delito, se puede interpretar como una ventaja injusta o una consideración, dependiendo de la perspectiva. Cuando es el poder lo que se envidia y no las cosas habrán problemas, lo difícil es aceptar sin egoísmo la norma social y tener respeto por algo. Perder la empatía y percibir todos los estímulos como obstáculos a vencer hidalgamente, es una respuesta reflejo en la primera juventud. Nada en este mundo es menos confiable que la apariencia. Vencer esa constante a donde siempre llegamos es una lucha diaria. Reflexionaba mirando la ruta y reconocía antiguos momentos cuando aún no comprendía algunas cosas que ahora sí; cometí muchos errores y no fui agradable con gente que estimaba, con la que no estimaba ni siquiera quise recordar como fui. Todo parecía haber estado tranquilo desde que terminamos. Ella no podía saber nada.

Fui tan displicente en vez de soportar sus arranques, trate de combatir sin éxito devastando el tiempo. Solo tuve breves destellos de su verdadera belleza, tratando de hacer lo correcto de manera equivocada, con mala actitud y exigiendo en vez de comprender. Era algo tan absorbente que me olvidaba por completo de algunos beneficios que tenía y que podía exigir sin ninguna vergüenza. Tenía muchas posibilidades y eso era algo agradable de disfrutar. Sabían todo lo que hacía pero no quería percatarme. En esta noche iba solo y tenía apetito, el clima no estaba tan frío así que me anime por algún restaurante cerca al mar. Siempre están en todos lados y mucha gente les sirve. No quería subir en la jerarquía ni participar de sus fiestas. No eran justas ni tampoco las toleraba.

La caída de algunas rocas que formaban parte de la costa verde habían alertado a los conductores sobre su situación de víctimas en potencia; en cualquier momento podrían ser elegidos por la tierra y su hambre de sacrificios. La situación había otorgado stress y habían brotado muchas maneras de sobrellevarlo, no todas saludables y maduras. La radio aconsejaba sobre una mochila para que puedas sobrevivir un día más. No hubo mucho daño que lamentar pero temíamos perderlo todo igual, incluso nosotros estábamos a merced de algo, de ellos. La carretera libre sin el tráfico daba una sensación distinta de libertad ¿Sera acaso el resultado de la pandemia y sus miles de muertes? El fuerte temblor de la noche del miércoles bifurco las amenazas: un virus liberado contra  la naturaleza que reclamaba su propia tragedia; solo unos segundos y las cosas cambiarían para siempre. Era difícil de asimilar que ellos pudieran influir en ese tipo de acontecimientos y planificarlos. Nadie nunca lo tendría que saber. El espejo retrovisor dejaba ver unas luces intermitentes, era un coche de la policía pero ya vio mi placa.

Pedí una chita entera al ajo con una cerveza. Mientras esperaba vi algunas mesas aun a la expectativa de sus comandas. Una mujer sola que pronto tendría compañía, llevaba el pelo teñido de rojo y unos lentes grandes que la hacían ver como un personaje de animación, eso me traía muchos recuerdos. Ella también se pintó de rojo una vez y nunca tuve la delicadeza de decirle que se veía hermosa. En los meses pasados todos tuvimos a alguien sufriendo el dolor de una partida por el Covid19. El miedo mata tanto como cualquier enfermedad y ellos lo sabían, así que iban a tratar de mantenerle el tiempo que fuese necesario. Todos los miembros tratábamos de cuidar de nuestros hijos y de no dañar su visión periférica con lo que se estaba esparciendo. Era algo que ya no podía tomarse con culpa porque se hizo un juramento de confidencialidad. Lo único que quedaba hacer era cuidar bien de nuestras familias. El pescado estaba muy bueno y sonaba Jimmy Mack de Martha Reeves and The Vandellas.

El primer bocado estuvo un poco caliente pero se pudo soportar; había dos mujeres tomando cocteles y riendo, se podía distinguir juventud y soltura. Desde muy jóvenes nos habían enseñado que las oportunidades no debían ser desperdiciadas y que para persuadir hay una entonación establecida. Antes lo disfrutaba… Ya soy mayor para esto…tome mi cerveza. Las cosas habían cambiado y las preocupaciones no tenían ningún carácter existencial sino que eran reales, la gente moría lo cual estaba ligado al dinero. Laborar o morir, ganar dinero o morir, pertenecer y callar o ser como ellos y morir, no poder morir por falta de dinero, tienes que pagar tus deudas, tu muerte les pertenece. Los que no saben nada gozan de una consciencia tranquila, la bendita ignorancia. El mundo se hace el loco y sigue girando. Nos estamos aprovechando de una fuerza que debió liberarse hace siglos. Camino hacia el auto y sospecho que estoy siendo vigilado. Es raro sentir la fuente y dirigir la mirada exactamente al punto. No veo nada.

En la carretera prendí la radio y pude relajarme al darme cuenta que nadie me seguía. Algo de paranoia no parecía el mayor de mis problemas y regresar a casa a ver a mis hijos sí. Mientras manejaba me sentía un poco mal y no podía preocuparme porque así se activan muchos de los venenos que se nos administran a lo largo de nuestras vidas. No ocurre el efecto que se les atribuye a menos que tengas pánico. El sistema endocrino está a nuestro servicio si somos conscientes de su uso. Las calles se hacían más luminosas y me aturdía un poco en los semáforos. Me pareció buena idea estacionar y tomar un respiro, muy cerca de donde hubiese una tienda donde pueda comprar una botella de agua, pedir ayuda si es que la necesitara. Tenía que hacer una llamada y comprobar que me pasaba, mantener el control de la situación y ser consciente de todo lo malo y bueno que ocurra.

 -Te estaba esperando Vicente

-Señor… ¿Qué es lo que me está pasando?

-Estas muriendo Vicente. En el pescado pusimos tierra de muerto con baba de sapo mientras esperabas bebiendo cerveza. Puedes ver debajo de tu asiento el muñeco y la foto; tomate un tiempo y revísala. No te voy a colgar, sería una descortesía de mi parte…

Vicente reviso su asiento y un muñeco hecho de trapo con unas sogas amarradas comprimían contra su pecho una fotografía doblada y con un alfiler incrustado. Al sacarla pudo recordar el momento en que fue tomada a la vez que esparció un poco de ceniza que en medio contenía. Las vacaciones en Cuzco y la habitación con vista a la escalera para San Blas, ella había tomado esa foto. No comprendía…

-¿Ana?...Ella tuvo una relación conmigo pero fue hace algunos años. Ya tengo familia con dos pequeños…Ella no puede ser capaz de esto… Ella…

-Ella es hija de un Kadosh… ¿No revisaste su linaje?

-Lo deje de hacer hace años…

-Nunca nos diste ningún problema Vicente, no lo tomes como algo personal. Es algo estrictamente burocrático. Hay que seguir el protocolo cuando alguna autoridad lo dispone incluso si la orden en realidad proviene del capricho de una joven despechada… Entró en la oficina histérica y la hizo mierda, hablo pestes de ti al padre, fue un manicomio todo ese día ¿Qué tanto pudiste? ¿Qué le hiciste?

-Me casé…



miércoles, 12 de mayo de 2021

Testimonio

La mezcla de paciencia con tedio hace reaccionar a cualquiera. El fracaso es previsible cuando alguien se comporta tan calmo, las personas no pueden codificar el desprecio como algo carente de ira. Se reacciona mal y se subestima al otro, aunque sea tu madre. No hay ningún apego que proteger ni tampoco algún agua que no debamos dejar fluir, no puede ser que alguien nos demuestre desinterés y nosotros no comprendamos que el ego se apodero de nuestro juicio. Que lección tan difícil que no pude aprender hasta que fue demasiado tarde. De todas formas ya estábamos grandes para luchar.

El tiempo me ha enseñado a perder todo lo que quiero y desde esa perspectiva soy solo un bloque de miedo difícil de tallar. Los recuerdos compartidos con las personas felices son solo un reencuentro simultáneo con la circunstancia que les unió, no un vínculo serio, no una demostración real de afecto o de amor. Es algo forzado dentro de la familia pero mucho más real, nadie elige a sus padres o a sus hermanos. Nadie puede tampoco ser indiferente ante ellos. Se puede mantener un rencor y eso es aun mas fuerte, el amor tiende a ser una planta delicada mientras que el rencor no necesita ser regado ni adulado solo tener memoria, siempre estarás unido mientras sigas odiando con orgullo.

Vivimos con la última imagen que nos llevamos de la persona, mantenemos ese instante en el tiempo alargándolo como un elástico. Esa última mirada consciente de que el tiempo ya había terminado, el tiempo en este mundo o el tiempo juntos. No era algo tan justo como pensé que sería. Hice todo para poder retenerla y combatir lo que le hacía daño. Hemos dejado casi todas nuestras pertenencias valiosas, nuestros ahorros y no sirvió de nada. Los esfuerzos y los sacrificios no tendrán ninguna recompensa y no podemos culparnos entre nosotros aunque haya ganas de hacerlo. 

¿He sido yo el culpable? ¿Habiendo estado enfermo esparcí el mal sobre mi casa llamando a la desgracia? ¿No era el momento de mi madre sino el mío y ella tuvo el gesto de intercambiar los lugares? No somos jueces más despiadados que cuando nos juzgamos a nosotros mismos cayendo en una trampa irreal, la condena de una carga innecesaria, una carga pesada llena de cosas inútiles. La verdad ha sido algo que nunca ha tenido importancia para la vida, lo que tiene que pasar será y nunca hemos sido conscientes que nuestra tranquilidad no es relevante para que todo siga su curso. No funciona bajo nuestras condiciones o requerimientos. 

La muerte cuando era niño siempre parecía algo completamente trágico y doloroso, con el tiempo las personas que morían no parecían sentir la misma angustia y aprendí que mientras más tranquilo vivas más parecerá que estas dormido. El tiempo enseña que la muerte es algo que pasa tan a menudo que no debería ser atendida de forma tan solemne. No hay ninguna excusa para retener dolor por algo que tenía que pasar. Las cosas que no dijiste en vida y que no debiste decir ya están perdidas y es imposible de encontrar, lo que queda es lo que hay y hay que tener la consciencia necesaria para dejar de reaccionar.

Ahora que salió mi otro familiar del hospital, mantiene la visión de la muerte rondando cada cama que le rodeaba y llevándose los pedidos con alegría y dulzura. No desea dormir piensa que no va a despertar, no desea ser dado de alta y quiere vivir enfermo hasta el final para estar lo más seguro posible. No desea volver a la vida como se encuentra ahora, con las noticias y las mascarillas que hay que usar. No quiere aceptar el regalo de la vida ni la segunda oportunidad sino que prefiere deambular, es la manera como las cosas que pueden ser otorgadas a quienes lo desean son brindadas a quienes las desprecian. Y uno es testigo de la ironía con la que se juega.

Mi tío es mucho mayor que yo y aun no comprende que las cosas importantes no son únicamente nuestra decisión, sino la de un complejo conjunto de melodías en las que ya estamos inmiscuidos desde el nacimiento. Una canción que dura exactamente nuestra vida. No es mucho tiempo en la gran bastedad del universo. Solo un tema de radio en algún vehículo de transporte y nosotros tenemos la gran responsabilidad de darle armonía con nuestras decisiones, así valdrá la pena escuchar cuatro minutos y medio, casi cinco. Así podremos sentir en nuestros pasos el orden correcto de las cosas. Probar por momentos los ojos que ven el monitor.

Hacerle reaccionar es lo primero para poder volver a la realidad donde no estará nunca más mi madre y las cosas en casa se queden sin mediador. No he sido buen hermano ni buen hijo pero me mantenía en regla gracias a su presencia. Ahora eso ha terminado y es inevitable un cambio en toda la estructura de la casa. Algo que tengo que mantener en su honor es una conducta irreprochable aunque me cueste. Un buen trato con los demás miembros de la familia incluso con los que anidan antiguos rencores. Eso le hubiese hecho feliz.

Ella mantenía cada uno de nuestros defectos en estricto secreto para no dejar de aparentar una familia funcional. Detestaba el escándalo y las imprudencias públicas que podían mancillar toda la hipocresía católica que ella  tanto profesaba. Las cosas como las añoraba las logre entender con el tiempo cuando ya deje de luchar conmigo mismo y tuve la humildad de dejarme de comparar con los demás. Aunque estar despierto te da la sensación de superioridad uno debe estar muy seguro de que no tiene ningún derecho sobre los demás, incluso de los más viles, que a veces están representados por algún pariente. 

Ahora he decidido continuar y mantenerme al filo de la línea que te vuelve una mala persona, un fracaso. Ya las cosas están de esta manera y hay algunos pendientes que me he propuesto terminar para encontrar nuevamente una motivación a las cosas. El miedo a lo que todos tendremos que enfrentar en algún momento es algo nuevo que debe ser parte de envejecer. Además de eso ya no importa tanto cualquier otra relación interpersonal, ya los amigos de verdad se han quedado y la familia sanguínea tiene todo el lugar que le corresponde.



  

 

 


jueves, 11 de febrero de 2021

La Cola

El encuentro ocurrió sin proponérselo ni atender su llegada. Era una mujer centrada con maneras correctas y déspotas, caminaba observando a los demás. Hizo un llamado por su apellido para que levante la cara y pueda así reconfortarse con su encanto pero no le sorprendió mucho y siguió pensando por unos segundos en la conversación que tenía por el móvil, disimulando con una sonrisa la poca exaltación. A parte de las preguntas rutinarias y de las actualizaciones sobre los miembros de la familia que lograron conocer del otro, hubo un desfogue por parte de ella. Un secreto que deseaba ser contado y con frecuencia lo era, así que estaba perdiendo su calidad de oculto con cada día que pasaba.

Imaginaba con actitud ególatra un global interés en su vida, sobre todo con personas que habían estado estado en una época lejana. El mayor entusiasmo se lo propinó ella. “Quiero ser cantante” dijo y era algo que tenía guardado desde siempre, algo que había aflorado a raíz del apoyo de su marido, quien era retratado como él salvador de aquel sueño refugiado. Tenia que ser agradecido por esa etapa de su vida ya que había abrazado la humildad y que por sus propias palabras; antes no le hubiese siquiera mirado. Era muy raro para el no divagar; que fácil es brindar el pésame mediante una conversación grupal de chat, como uno puede adherirse a una pena completamente en formalidad sin dejar de atender los asuntos privados, con personalizaciones que disfrazan muy bien la lejanía voluntaria y brindan la sensación de pertenencia, de igual forma la felicitación de los éxitos y la manera tan similar que tienen todos de confundirse con el real amigo sincero usando algunas plantillas de uso prolongado entre las personas, muchos “que sigan lo éxitos” y “a celebrar”, algunos “estamos en contacto”, la única condición que se debía cumplir para confundirse con la multitud era no distanciar mucho el tiempo de reacción del saludo inicial.

Fue un gesto encantador de humildad, ella lo sintió así. Le había compartido algo de su brillo artístico a esa persona que no podía siquiera darse el lujo de soñar. Los sueños son solo para los que pueden cumplirlos, se decía a si misma sonriéndole a su amigo. Caminaron unas cuantas cuadras y se despidieron en la puerta de su casa; después de elegir escoltarla como una salida muy discreta y elegante pudo volver a su conversación previa. El marido vivía con ella en el segundo piso y las cosas iban a mejorar pronto.  Ella entró a su casa y se sintió muy reconfortada de seguir atrayendo la atención de personas de etapas remotas. Pretendía ser el ocaso para esa versión artificial y hermosa que había creado cuando tuvo el accidente y el auge de un nuevo esplendor. Los tiempos habían sido duros mientras tuvo que usar los vendajes y afeitar su cabeza,  surgió el desprecio como una defensa de su vanidad. Pero ese tiempo ya había pasado y el despertar la había vuelto más humana, cercana a los desvalidos e insulsos conocidos de la ciudad. La carrera a la meta que añora podía esperar unos minutos mientras compartía un poco de su tiempo con alguien que otrora no hubiese siquiera saludado. Fue un almuerzo especial en que su esposo conto al detalle sus vivencias laborales y mostro el apoyo que ella tanto valoro en los momentos difíciles escuchándole con entusiasmo. Nunca hay que contradecir a una mujer feliz.

El rumbo que él tomo fue distinto y pensó en toda la información innecesaria que le había compartido una persona que había frecuentado hace muchos años. Un día algún monitor en una oficina durante un breve descanso le mostro una fotografía con la cabeza rapada y subida de peso, al cabo de unos minutos retomo el trabajo y en un simple instante había relegado la presencia de esa persona en su vida. Cuando una persona decide terminar cualquier contacto con uno, se da cuenta que el único vínculo que en algún momento les hizo junto solo fue arbitrario, las cosas que compartieron las han podido con cualquiera. La cola y el calor incomodaban sus reflexiones.

Tenía que hacer esa diligencia para poder llevar las medicinas a su tía que no andaba bien de salud, la vida transcurría lentamente mientras cada persona exhibía sus propios malestares, los que estaban solos en la cola de una farmacia de hospital ya desahuciados por su propia familia antes que por los doctores y los que llevaban escondiendo la enfermedad para poder seguir trabajando desde hacía algún tiempo. Las personas mayores envejecen tan rápido que parece que lo hicieran a la vista, mientras expresan sus quejas y las opiniones que nadie les consulta logran despertar simpatía, siempre hacen recordar. El juego de las relaciones interpersonales durante la pandemia ha hecho que cada uno de nosotros sea más estricto con sus distancias en todo el sentido de la palabra. No podemos volvernos olvido antes de morir, la forma injusta en que la vida no les había cumplido la promesa que ellos creen que se les debe no debe ser suficiente como para morir solo. El orgullo siempre trae una sensación irreal de consagración y recién nos percatamos del error en el ultimo episodio. Algunos saben del amor que fluye y no tratan de ser retenidos, comparten la luz que aún les queda y se dejan ir sin luchar.

La cola se autorregulaba siguiendo una línea serpenteante a través de todo un circuito que el personal de seguridad había preparado. El tiempo transcurre y esto pone intranquilos a todos, las señales de rencor siempre son obsequio para extraños y estos abundan en los hospitales, en las farmacias, en los supermercados, en los bancos. La manera en que habían puesto a estorbar a un grupo grande durante largo tiempo había colmado ya la paciencia de algunos y una mujer ya se había inmolado, perdiendo la calma por todos en frente de la enfermera que despachaba, la base de datos indicaba que ya había sido recogida la dosis mientras que la señora negaba haberla recibido. El tiempo mostraba la indiferencia como el mejor de los escudos para no absorber ninguno de los malos pensamientos que pululaban en la sala de ese hospital del seguro público. Los doctores iban y venían de emergencia, las parturientas caminaban lentamente hacia la salida.

Una vez con las pastillas pudo recobrar la calma y caminar sin apuro, pudo pensar que tenía una niña y que debía ser paciente con sus ocurrencias. No quería estar solo en una cola de hospital y morir cada mes un poco más, hasta que alguien tome su lugar y continúe la eterna fila al más allá. Iba a ser año nuevo pronto y tenía que comprar algunos regalos para su familia. Su pobre tía no iba a mejorar pero el mundo iba a seguir brillando, iba a seguir acumulando artistas que no pueden trabajar, un sin número de esperanzas pasan a ser solo conversaciones nostálgicas y los sueños se secan en las cajas de una cochera, es mas fácil afrontar todo eso acompañado. Los niños crecen y no vuelven más que para ayudarte a cruzar. El tiempo solo se puede desperdiciar si es para recogerle las medicinas a un familiar enfermo. Había una oferta de un litro de helado que seguro les iba a gustar en la tienda camino a casa, no tenía por qué dudar en darle a los niños y a los viejos lo que les gusta.



viernes, 4 de diciembre de 2020

Un Resaqueado de Siempre

Un resaqueado de siempre,

olvidó su sombra en alguna reunión,

suenan las cosas porque caen de él

y dentro de poco al combar la puerta

el traje negro que le queda

se manchará de forma irremediable,

después ya no lo veras.

Siento lo de su padre

sería amigo del mío

si hubiesen tenido el mismo horario

Pero la puerta se rompió 

cuando ya había arribado

y solo queda su fantasma 

que me arrastra a la locura,

en caída libre a praderas engreídas

vivo imitando tus ronquidos.

Separa la calzada para unos pasos solitarios

resaqueado de toda la vida

me imagino el apogeo del romero

en bosques mediterráneos

como un caballo sediento de consuelo

y de un pequeño alivio.

Él se dispone a descansar 

y olvidar todos los detalles infelices.

Solo dar gracias del final 

y dejar que una gran tregua acontezca.




lunes, 23 de noviembre de 2020

Hojas de Otoño

Lamento lo de tu padre

y que ya no hablemos,

que nos hayamos separado

como también que estemos lejos.

Que las cosas que me importen

estén en desacuerdo contigo,

que donde fuimos algo intenso

quede el brillo de un martillo.

Solo espero al enemigo

para enfrentar mi escalafón

y confirmar en mi ligereza

que siempre te he querido.

Que la vida no da tregua

y esta al servicio de la muerte

regocijándose en el nacimiento

y también en el responso.

Que las cosas son queridas

solo para perderlas

y por perderlas se vuelven

aun más firmes y queridas.

Me despido con gentileza

recibiendo tu desprecio

con hojas de otoño

y un contenido beso.




viernes, 30 de octubre de 2020

El Calatito


¿Vas a hacer algo? ¿Estás ocupado? ¿Cuándo trabajes podrías? Todas preguntas peyorativas que tienen implícito el adjetivo de la holgazanería, del intruso que vive donde no corresponde y que no se gana como debiera el espacio. Sintió que era juzgado como un ser completamente despreciable pero  era la distorsión de un pasado que quería evitar y tapar con actos redentores en el presente ¿Sabías en lo que te metías? Un estimulante efímero que se esfumo como la fe en la modernidad. Queremos despreciar lo esencial imitando a los seres solitarios que persiguen el sol y lo trashumante. 

El origen de una mala conducta está en lo factible y en esa porción de goce infernal que se obtiene cuando se ejecuta con éxito. Para mí no significa gran cosa haberme acostado con alguien exclamó un día sentada mirándole en una camilla de hospital, estas un par de veces y ya creen que tienen derecho le dijo otra en su casa de Huancayo, por eso no me gusta tirar con los amigos de Jorge le dijo la última vez por un mensaje de celular. Cada una de esas explicaciones estuvo concebida para despreciar el compromiso, no es necesario aparentemente en nuestra especie y todos debemos perder el recato. El deseo ha sustituido ya hace muchos siglos al lujo, manteniéndonos a todos en un sueño. Somos criaturas divinas que juegan a ser hombres corruptos, interpretando con destreza la degradación y la comedia del tiempo. 

Lo perverso brinda satisfacción y placer egoísta, no es nada despreciable para una mujer que ya lo tiene todo, siempre se puede más. En cada bloque hay alguien dispuesto a soportar (hemos sido entrenados para ser esclavos de lo que creemos es amor). De forma elegante bajó las escaleras y le observo escribir en silencio mientras acicalaba su cabello, fue suficiente para que sintiera que tenía que interrumpir el trabajo para satisfacer una demanda: La comida, el vino, las cuentas de la casa, las miradas que aconsejan que sea diferente y se parezca más a otro, etc. Poco a poco el cuadro de unos ángeles en la pared volvía a tomar su forma definida con la luz y alejó su cabeza de la computadora. Cuando duerma podré volver a escribir pensó… 

-Dime 

-Me duele la cabeza 

A medida que envejecemos disminuye la libertad y las exigencias se incrementan, la soledad se hace más demandante y cada intento de cariño interrumpe la calma de los atardeceres de manera involuntaria. Se puede soportar todo menos el desprecio disimulado, la insinuación y la burla creaban una desproporción de elementos agobiantes por momentos. Sin embargo intentaba transmitir calma y cumplir las reglas, trataba de jugar y de ser amante para facilitar la vida de ambos, siempre un disimulo muy rígido para mantener la mente ágil durante los reclamos, para que sus respuestas no enardezcan más cualquier situación cotidiana. 

Nadie va por la calle Bradbury en las noches y se puede eludir a las multitudes, nadie sabe que las cosas que uno soporta son las de todos, el crimen o la moral implican la decisión de llevarlo a las espaldas de manera silenciosa, sin exigir ningún reconocimiento. Ella no lo entendía de esa manera y expresaba que es una cobardía la discreción. Algunas personas siempre insinúan que por falta de hombría no se toman las mismas decisiones o se viven aventuras ajenas; aunque muchos negocios exitosos tienen el componente de asumir un riesgo con entusiasmo, el ser consciente de lo que ocurre dentro y fuera de si le hacía despreciar cualquier influencia externa que insista en competir. El valor no se mide más aceptando retos de cualquiera. 

Las mañanas eran frías y cada persona que iba a la casa no tenía ninguna relación especial con los habitantes, solo iban de paso y no se quedaban más de media hora, a veces incluso solo eran minutos por una entrega o un recojo de material. Las noches después del café con las llaves en los bolsillos para salir a caminar con el perro eran la forma acordada para estar cada uno lejos del otro por un tiempo prudencialmente corto. Él podía tomar esa excusa para desconectarse de la realidad en la que se desenvolvía y retornar al vagabundo. Tenía una imagen definida del tiempo junto a su perro, un momento en silencio junto a un ser vivo que comprendía sin decir una sola palabra, porque eran iguales. Sirve para dar afecto a otro y no busca ninguna mención en algún testamento, desea caminar y cumplir sus necesidades primarias un par de veces al día, luego volver a alguna casa. 

Por eso cuando murió el perro murió también un poco de su pasado, un poco del niño interior que guardaba para los hijos y para sí mismo. Esperaba poder verlo por siempre, para llevarlo de viaje cuando se publiquen afuera los artículos en el formato de libro que quería la editorial y así dar un paseo por una ciudad ajena o para las noches despierto cuando tenía que rumiar una idea contemplado la oscuridad, siempre acompañado a pesar de la lobreguez. Quedó la cadena, el collar y las fotografías pero se fue una rutina de años, el último vínculo con su padre y el único recibimiento afectuoso y sincero cuando llegaba de dar clases o de traer las vituallas. La casa adquirió un silencio paranoico. 

Ha cambiado todo pero aún hay cosas que no retira por completo, aun desea salir a pasear y con el collar en la mano aguarda inútilmente, desea mantener el silencio compartiendo el mismo aire con alguien que de la misma importancia a su compañía que a su vida, el mismo sentimiento de que ya no está su papá, la misma manera de reaccionar a los pasos de sus pantuflas bajando la escalera en esta pequeña casa que compartía con su novia que cuando estaba con el viejo. Sale a caminar pero lleva en el bolsillo la cadena y va exactamente por la misma ruta hacia las palmeras por donde le gustaba llevarlo a cagar. Pensó que podría servir en algún momento para protegerse de robos y así lo justifico; continuó por inercia muchos días. Ella quería comprar otro perro y le mostraba videos de diferentes razas que podrían verse bien en las fotos de navidad; sonreía ante su intención pero sin decir ninguna respuesta, manteniendo en su privacidad el apego aun existente. 

Llegar al límite y no desfogar con imprudencia, después de haber leído y aprendido a través de años de formación académica siempre es difícil. Dejar escapar de forma aleatoria algunos malos sentimientos, nunca es justificado fuera de un espacio recreativo de competición y fraternidad deportiva. Frecuentemente es un desatino, una invitación cordial a que te retires o que te preocupes de tus propios problemas, un rechazo a ese padre que todos llevan dentro y quieren evitar. Su padre no era así, era muy indiferente con todo, solo se entendía con el perro en paz y en silencio; sin interrumpir la calma. Tomaba su café en la penumbra equilibrando su energía junto a su mascota. 

¿Estoy loca por pensar así? Exponerme siempre al peligro… ¿O solo estoy desorientada en la vida? A pesar de ser responsable con mis deberes cotidianos... En estado de egoísmo es preferible verse complejo que simple y predecible, la lejanía de sus disparates eran tan consecuentes con el tiempo en que vivían que forzaba una repetición en menor escala de las rebeldías juveniles. El antiguo placer de ser nihilista pero de una manera tan burda como marionetas de sus instintos básicos; como críos jugando con su propia mierda. Era una fantasía para tapar una realidad; un lugar donde estar, comida y alguien que trataba de establecer con ella una conexión. Alguien que pueda atender las demandas más básicas de cariño y que no exigía mucho respeto. 

Estoy embarazada…me encanta cuando me tienen miedo. La peor forma de enterarse de una noticia sobrecogedora y que tenía que inspirar ese instinto que tan en el fondo llevaba guardado. Una prueba de embarazo sobre la mesa junto al desayuno mientras el agua hervía en la tetera; poco a poco él asimila que no era una broma. Tuvo incomodidad y un fuerte deseo de sufrir un accidente mortal en las siguientes horas. Las cosas se presentaron como siempre; disparatadas pero esta vez necesitaba de la ayuda de su mujer. El hijo en camino sentía ya la compasión de su padre mientras ella pensaba un horario adecuado en la semana para ir a hacer los chequeos de rutina en la maternidad. Una vida que cuidar para justificar la estadía. Los seres que amaba han ido poco a poco muriendo o alejándose pero este no lo haría. Le necesitaba. 

La maternidad de Lima posee la estatua de una mujer gestante atetando un bebe en el brazo izquierdo mientras ve a un niño que estira sus manos perennemente sobre su vientre; parece pedir ser cargado en infantil envidia del pequeño retoño. Es de tamaño real y tiene un color opaco por el paso de muchos años de remodelaciones y de indiferencia en todos los cambios de administración. El niño está desnudo y curiosamente le dicen “El Calatito”, lo cual no era nada sorprendente dentro de la forma coloquial de comunicarse que tenían los trabajadores de seguridad y las mujeres del personal de mantenimiento. Ya acostumbrado a su mención y a los rumores que se decían sobre la naturaleza fantasmagórica del lugar, se mantenía completamente alejado de todo contacto cercano del personal pero para este ya era familiar su presencia llevando a su mujer a los controles. Le observaban por momentos recibiendo algunas peticiones exageradas, le fulminaban alcanzándolo en las memorias en las que se quería refugiar con demandas absurdas. 

¿Por algo ella es así o crees que jodemos por las puras? 

Las risas del personal de limpieza y el jardinero mientras iban a almorzar no lograron interrumpirles; las mujeres estaban admiradas y felices de que sus realidades sean distintas, de no tener ningún lujo pero de estar completamente seguras que en su pobreza ellas no eran ni la mitad de jodidas con sus maridos y que ellos no tenían esa expresión en la mirada cuando les veían, ni las ojeras tan marcadas. Sintieron por un momento alivio de tener tan poco tiempo libre. Su cabeza contenía las indicaciones sobre el camino que iban a tener que seguir todos los días para llevar a Raulito al nido recomendado, la gran disposición que iba a mostrar ahora que ella iba a dedicarse por completo a su labor de madre, la posición tan miserable de compartir con ella una vida y no tener un Instagram; solo quería dejarse llevar y cumplir todas las exigencias para que esté tranquila. 

En la sala de espera; la misma mujer bella reclamando y un hombre serio escuchándole resignado, desvistiendo con los ojos el pasado en que soportaba esas mismas trivialidades con mejor ánimo pues era una novedad que aun podía disfrutar con antojo, era una mujer hermosa que podía hacer reír y besar. Aun podía saborear cada una de las sobrevaloradas caricias que ella le permitía y retomar ese continuo cauce que siguen las cosas hacia su inevitable destino. Todo lo que nos pertenece es momentáneo y bello. Estaba en ese momento completamente dispuesto a satisfacerle pero ya algunos años habían pasado y su inestabilidad brincaba de manera insolente; se había acostumbrado a valorar cada momento de calma. 

El sonido de un palmazo fue tan nítido que al voltear y ver la sonrisa de su mujer buscó a la víctima y se lamentó pesadamente de no encontrar a ninguna persona próxima a ellos, una enfermera se había acercado y le estaba diciendo que eso era de muy mala suerte mientras se persignaba. Un extraño miedo recorrió su espalda recordando algunas de las palabras que había escuchado sobre aquella estatua. Miró a su mujer con un poco de rencor mientras reía con una pequeña panza de tres meses ante la admiración del personal que ya se había enterado de lo ocurrido. Le reclamó pero no obtuvo respuesta coherente; ya había sido dictada la suerte debido a un golpe en el fundillo del Calatito. Mientras se alejaban rumbo a la salida volteo a ver la estatua aun sin poder imaginar el impacto que iba a tener en su vida; la forma en que las cosas iban a dar un vuelco ya se podían percibir. Podía sentir el arrepentimiento de no agarrar mejor a su mujer y de dejar que en un descuido golpee a un niño, aunque sea de mármol. 

Esa noche hubo complicaciones y tuvieron que ir de emergencia a la maternidad, sabia la razón pero trataba de no alarmar más a su mujer, quien sufría por un sangrado intenso que la desesperaba. El auto llego rápido puesto que no había tráfico y tuvieron la mayoría de los semáforos a su favor; mientras una enfermera venía con una silla de ruedas para llevarla, el no pudo evitar mirar a lo lejos la estatua. Se encontraba allí, inerte y le robo la atención por pocos segundos mientras estaba sosteniendo la puerta del carro ignorando una voz femenina que le pedía el DNI de la paciente. Recuperó la consciencia y se alejó de aquel extraño temor que hacia mella en la tranquilidad que trataba de aparentar. Se disculpó amablemente y brindo todos los datos que le pedían además de la documentación. Fue trasladado a una sala de espera mientras su esposa era atendida de urgencia. 

El café era malo pero aun así iría por segunda vez a insertar sus monedas. Mientras estaba allí esperando pudo percibir algo en el jardín pequeño que estaba cerca de la sala donde se encontraban las máquinas dispensadoras; un movimiento inusual. Un sonido proveniente de las plantas atrajo su mirada y quedó admirado por unos segundos ante una inusitada presencia; era un conejo negro de apariencia inofensiva que olfateaba con premura el gras mientras le observaba fijamente con unos pequeños ojos rojos incendiados. Se sostuvieron la mirada por apenas unos segundos, pero fue interminable y tenso; demostrando ambos una fascinación por el otro que se acrecentaba a medida que buscaban reconocerse. El animal siguió husmeando entre las plantas del jardín cuando la maquina término de servir el café. Se incorporó nuevamente a la realidad con un sorbo caliente admirando el reloj de la sala de espera y su interminable tic tac: 3:00 am. 

Mientras observaba el fondo de su vaso de cartón y pensaba en el parecido que tiene el residuo del café a las cenizas y a la tierra húmeda, pasó raudamente un guardia y se le veía exaltado. Hizo un pequeño recorrido y regreso para poder peinar la zona opuesta de la maternidad, repitió varias veces lo mismo. El nerviosismo hizo que accidentalmente dejase caer unas llaves las cuales dieron el impulso necesario para que le preguntase el motivo de tal estado, la razón por la que llevaba varios vaivenes en tan calmada noche. 

-El Calatito no está, se me ha escapado ¿Dónde estará ese bandido? 

Entendió las palabras a la perfección pero no comprendía bien el mensaje, no entendía porque ese hombre le atribuía a una estatua facultades exclusivas de los seres vivos. Dudó por varios segundos pero reaccionó ante la segunda interrogante que le profirió 

-¿Usted no le ha visto? 

Recordó algunos rumores que había escuchado con incredulidad en que el niño escapa y atormenta al personal con sus travesuras. Comprendió la seriedad del asunto y como el guardia había tenido la suficiente audacia para buscarle, como para no desestimar su narración. No era posible, debe ser una carga muy pesada la que acompaña al pobre hombre en su casa que le hace ver visiones y dejarse sugestionar, pensó en servirle un momento de consuelo y compañía invitándole un café en la máquina, Así calmarían ambos sus nervios y compartirían experiencias pues había comprendido con simpatía que el pobre guardia seguramente estaba sobrepasado de problemas y esto le generaba alucinaciones. 

No solo café sino también unas galletas San Jorge de soda que remojaban en los vasos mientras se consolaban mutuamente, él pensaba en su mujer y su hijo; las cosas que ellos deberían estar viviendo en ese momento mientras eran atendidos de urgencia, el deseo que estén bien y como había dejado en el fondo de su mente el recuerdo de lo que paso temprano, no lo comentó. El guardia era padre de dos muchachos y uno de ellos no había podido ingresar a la universidad lo que le causaba una gran pena, además tenía problemas con un hermano sobre unas herencias que le habían dejado. Llevaba varios días sin dormir bien y le creyó cuando pudo observar su rostro con la luz de la sala principal así como los detalles de su uniforme. Liderman escrito con letras rojas y un lapicero sobresaliendo del bolsillo 

Ya la calma había llegado y se encontraban de pie disfrutando con empatía de aquella humilde merienda, su ubicación estaba en línea recta hacia el pasadizo que a los lejos mantenía la luz pálida del interior de los consultorios junto a la vegetación decorativa que se encontraba en paralelo y que tenía menos iluminación. Este camino llevaba directamente hacia el patio donde se encontraba la estatua así que trataba de no mirar mucho hacia allí, dándole incluso la espalda por ciertos momentos de la conversación. Es en uno de estos momentos cuando cae de la mano del guardia el vaso de café en un instante interminable ante su atónita mirada, mientras seguía al vaso en su caída libre y algunas gotas o porciones de líquido mantenían su altura en un deceso más lento, el guardia corrió blanco de miedo. 

Al fin el vaso toco el suelo y el sonido reinstauro la velocidad normal en las cosas para que pueda percibir los pasos desesperados aun en carrera, que se alejaban y que provenían de un hombre asustado de muerte. Volteó con la intención de comprobar que nada había de amenazante, que las habladurías del personal solo eran rumores infundados que servían para entretener y asustar a los más jóvenes, que lo que había oído del guardia era absolutamente falso y que seguramente el paso de una enfermera había formado una sombra que se malinterpreto. Pero lo que vio no era lo pensado, no pudo mantener la calma y quedo petrificado sin dejar caer su vaso sino más bien, sosteniéndose de él. 

En primera instancia no vio nada, no hubo ninguna señal de alguna presencia o entidad que perturbe lo cotidiano de esa noche, pero un movimiento repentino de una puerta dio paso a una presencia ya conocida. El conejo negro caminaba erguido como una persona y arrastraba un niño muy pequeño de su pierna, daba pasos elegantes y llevaba levantada la cabeza. Sus ojos rojos le miraron antes de perderse en la oscuridad, una mirada directa que congelo su sangre y que mantuvieron por angustiantes segundos de silencio. Una enfermera interrumpió la escena diciendo su nombre de pila en tono firme ya que lo había dicho un par de veces antes sin lograr su atención. Volteó recuperando un poco el aliento al ver una cara conocida, era la enfermera que le había recibido y con quien lleno toda la documentación. Le respondió después de dar un vistazo al pasadizo y no encontrar rastro alguno de lo que hacía pocos segundos había presenciado. Al oír la noticia que le tenían dejo caer su vaso de café. 

-Lo siento, su mujer perdió la criatura.



jueves, 3 de septiembre de 2020

República de Panamá


La Barbie vive en un pasaje

Entre tiendas de coches

En la República de Panamá



Necesito el pasaporte,

Los chicles, las extremidades,

Los árboles y los canteros de cemento.



Permanecer estable

Sosteniendo su cabello

Y no drogarme junto a ella



El tiempo pasa lento

Cuando nos soportamos

Y se pone muy intensa



Las cosas que ella pinta

Están lejos de su alcoba

Más cerca de la niebla



La Barbie tiene un lado feo

Que involucra en la marea

Se mezcla con sus fresas



Puede golpearte de sorpresa

Quebrando voluntades

Volviéndome una bola




Es cuando me alejo de ella

para pegar mis cosas

y reconocerla como estrella.

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