lunes, 30 de abril de 2012

Ojala

Las cosas no pasan porque llueve,
Hay una coincidencia porque a alguien se le ocurrió.
En los cristales de las casas
Se encierra el grito de un niño
Aquel que aun no nace
Y que traerá el motor a los padres.
Algunas veces es llanto de hambre y otras de pena.
Si no hay amor en la cocina.
Que aun no venga el mío
Porque no quiero que los cristales cesen su canto de alegría.

domingo, 22 de abril de 2012

Barranco

Marea

Flotando en el mar
sintiendo paz y un dejarse llevar,
el cielo nos mira y tranquiliza
el sol no fastidia porque sabe lo que es andar a la deriva.
Cierro los ojos y siento la sal, el sabor de tu cuello
y la incógnita punzante.
¿Con quién has de estar?¿Aún me querrás?
El agua me jala hacia sus dominios,
ojala pudiera llevarme a donde tu estas
y disolver tu miedo a estar conmigo mojándote los pies.
Las arañas de mar han bordado tu nombre en las piedras
y la muerte de sus presas es a la memoria de este amor.

jueves, 19 de abril de 2012

Armonía

Cada vez que se inicia una relación parece que lo vamos a poder manejar pero poco a poco vamos cediendo espacio; y yo lo cedí a tus ojos, a tu pelo y a tu forma de hablar. Sí, yo esperaba mucho más de lo que nos toco vivir y si, quería que fueras mía para siempre pero ahora que todo ya ha acabado eso poco importa.
La felicidad usa el disfraz de siempre y se escabulle entre la multitud, la calma es tan dulce que pasa sin ninguna amargura y lleva consigo el tiempo a cuestas para que no me dé cuenta. El dinero que gotea en una tarjeta de ahorros o en un pantalón de terno es lo suficiente como para andar en taxi, mirar las olas y comer carne seguido.

Carretera Mojada

lunes, 16 de abril de 2012

Iggy Pop

Golosinas

Dulces para la guerra
Caramelos y chocolates
para usar mi bayoneta en un dorso caliente,
manchar de sangre mi bota
y salir por la mañana
junto al sol que se pone encima del humo.

miércoles, 4 de abril de 2012

2 cartas


Querida L


Te fuiste y avisaste, explicaste él porque nunca seriamos una realidad y tantas cosas vividas y compartidas solo fueron un sueño de metal. Yo sabía que llegaría el día en el que te pondrías seria y terminarías el juego que ambos teníamos, sabía también cómo vivías lo nuestro y hasta qué punto te dejabas llevar haciéndome creer que tenía el control. Igual me encantaba tu compañía, que me esperases y que yo te esperara, el saber que confiábamos entre nosotros y podíamos decir lo que a nadie se le decía, tan sin editar. Pasó y ahora estoy aprendiendo a no pensarte, a fortalecer el mecanicismo del mundo y olvidarme que tengo un cactus en el pecho que necesita agua.
Desde que todo amanece en mi ciudad, las mismas caras y las mismas rutas hacen que me sienta desahuciado de novedades, el cambio que añoro no viene con bombos y platillos sino que recorre una inmensa entrada de cemento, fría y lisa. Me estorba la paciencia de los demás y la carretera siempre nos gana un retraso, una simbólica y pequeña pérdida de tiempo. Cuando lo supe espere en vano, solo por el hecho de esperar. Durante esto, las risas siempre se diluían en un recuerdo tuyo, como si mi pensamiento se atorara con un mechón de tu pelo y te jalase sin querer. Y llegaba a ti, a tus calles y las tiendas donde solo iba contigo, al río, a tus piernas; irrepetible conjunto de eventos que venían arrastrados también por tu pelo junto a tu compañía, grata siempre, agridulce al final. Irreparablemente la marea lo botaba todo a la orilla. Después de eso deje de esperar y lo confronte, sabía que si cogías las maletas ya era por algo. Ya no era una amenaza solamente, ahora me encontraba en la situación que tanto temía, y por primera vez tuve que pensar realmente sin el apoyo de tus ojos en mi interior, sabiendo verídicamente que ya no estabas ni estarías a mi lado. No necesito a nadie para vivir, me decía antes, después decía unas van otras vienen y ahora que paso esto entre nosotros, me dije: Puta madre; ¿qué voy a hacer sin ti? Pero ya paso casi un mes. Hay tantas cosas que me quede sin decirte, tantas veces que quedaron pendientes para conocer tal o cual lugar, visitar a fulano, tomarnos aquel trago de año nuevo juntos, tantas líneas paralelas que no tienen ninguna conexión con el tiempo real, tanto supuesto dolor ahorrado en bien de la relación y de la honestidad entre nosotros. Lo hiciste porque no querías lastimarme alimentando una ilusión pero la ilusión era lo que en realidad me alimentaba muchas veces. Repetitivamente cada entrega de sentimientos termina en un retorno a la soltería, nuevamente al ruedo sin ganas de nada; solo deseando que mañana sea ayer cuando te tenía a mi lado. Me despido por última vez y no puedo negar lo que siento por ti, solo tienes que avisarme y yo estaré donde siempre, esperándote. Por favor no me dejes.


Con Amor G.H.K


Hola


Si lees esto en el momento que yo espero que lo hagas debes de estar delante de mi nicho. ¿Qué te parece? Me mande a hacer una pequeña macetita para que mi mujer y mis hijos me dejen flores. Diles que estoy bien y que se cuiden mucho, que los quiero. El motivo por el cual te he escrito y he hecho todo esto es porque no me quería ir sin decirte la verdad; te he amado por 38 años y nunca te lo dije. He guardado esta carta que escribí en el mes que nos separamos. Sabía que cuando me iba a ir tú vendrías a verme así que le dije a mi nieto que te la trajese cuando estés delante de mí, ese es Joaquín, el quinto de ocho nietos en total que tengo. Lleve una vida tranquila y creo que me he portado bien pero si algo me ha faltado es la completa felicidad que solo me dabas tú. Si todo esto te hace cambiar de parecer puedes venir a visitarme. Siempre voy a esperar por ti. Te amo L, siempre.


Con amor G.H.K

Mañana Maldita

Demolición de paredes,
Polvo y ruido son uno solo
Algo que absorbe e incómoda todo a su paso muy temprano.
Grupos de obreros se ven por las ventanas
Ya sucios como si hubiesen llegado hace rato
Gritos y combazos, gritos y maquinaria,
Construcción sobre la destrucción.
La ciudad esta pariendo un edificio o una casa de lujo
De repente una vecina y una linda hija,
O las flores de aquella sirvienta.
Siempre habrá que caminar a la tienda
Todo una y otra vez más.