viernes, 4 de diciembre de 2020

Un Resaqueado de Siempre

Un resaqueado de siempre,

olvidó su sombra en alguna reunión,

suenan las cosas porque caen de él

y dentro de poco al combar la puerta

el traje negro que le queda

se manchará de forma irremediable,

después ya no lo veras.

Siento lo de su padre

sería amigo del mío

si hubiesen tenido el mismo horario

Pero la puerta se rompió 

cuando ya había arribado

y solo queda su fantasma 

que me arrastra a la locura,

en caída libre a praderas engreídas

vivo imitando tus ronquidos.

Separa la calzada para unos pasos solitarios

resaqueado de toda la vida

me imagino el apogeo del romero

en bosques mediterráneos

como un caballo sediento de consuelo

y de un pequeño alivio.

Él se dispone a descansar 

y olvidar todos los detalles infelices.

Solo dar gracias del final 

y dejar que una gran tregua acontezca.




lunes, 23 de noviembre de 2020

Hojas de Otoño

Lamento lo de tu padre

y que ya no hablemos,

que nos hayamos separado

como también que estemos lejos.

Que las cosas que me importen

estén en desacuerdo contigo,

que donde fuimos algo intenso

quede el brillo de un martillo.

Solo espero al enemigo

para enfrentar mi escalafón

y confirmar en mi ligereza

que siempre te he querido.

Que la vida no da tregua

y esta al servicio de la muerte

regocijándose en el nacimiento

y también en el responso.

Que las cosas son queridas

solo para perderlas

y por perderlas se vuelven

aun más firmes y queridas.

Me despido con gentileza

recibiendo tu desprecio

con hojas de otoño

y un contenido beso.




viernes, 30 de octubre de 2020

El Calatito


¿Vas a hacer algo? ¿Estás ocupado? ¿Cuándo trabajes podrías? Todas preguntas peyorativas que tienen implícito el adjetivo de la holgazanería, del intruso que vive donde no corresponde y que no se gana como debiera el espacio. Sintió que era juzgado como un ser completamente despreciable pero  era la distorsión de un pasado que quería evitar y tapar con actos redentores en el presente ¿Sabías en lo que te metías? Un estimulante efímero que se esfumo como la fe en la modernidad. Queremos despreciar lo esencial imitando a los seres solitarios que persiguen el sol y lo trashumante. 

El origen de una mala conducta está en lo factible y en esa porción de goce infernal que se obtiene cuando se ejecuta con éxito. Para mí no significa gran cosa haberme acostado con alguien exclamó un día sentada mirándole en una camilla de hospital, estas un par de veces y ya creen que tienen derecho le dijo otra en su casa de Huancayo, por eso no me gusta tirar con los amigos de Jorge le dijo la última vez por un mensaje de celular. Cada una de esas explicaciones estuvo concebida para despreciar el compromiso, no es necesario aparentemente en nuestra especie y todos debemos perder el recato. El deseo ha sustituido ya hace muchos siglos al lujo, manteniéndonos a todos en un sueño. Somos criaturas divinas que juegan a ser hombres corruptos, interpretando con destreza la degradación y la comedia del tiempo. 

Lo perverso brinda satisfacción y placer egoísta, no es nada despreciable para una mujer que ya lo tiene todo, siempre se puede más. En cada bloque hay alguien dispuesto a soportar (hemos sido entrenados para ser esclavos de lo que creemos es amor). De forma elegante bajó las escaleras y le observo escribir en silencio mientras acicalaba su cabello, fue suficiente para que sintiera que tenía que interrumpir el trabajo para satisfacer una demanda: La comida, el vino, las cuentas de la casa, las miradas que aconsejan que sea diferente y se parezca más a otro, etc. Poco a poco el cuadro de unos ángeles en la pared volvía a tomar su forma definida con la luz y alejó su cabeza de la computadora. Cuando duerma podré volver a escribir pensó… 

-Dime 

-Me duele la cabeza 

A medida que envejecemos disminuye la libertad y las exigencias se incrementan, la soledad se hace más demandante y cada intento de cariño interrumpe la calma de los atardeceres de manera involuntaria. Se puede soportar todo menos el desprecio disimulado, la insinuación y la burla creaban una desproporción de elementos agobiantes por momentos. Sin embargo intentaba transmitir calma y cumplir las reglas, trataba de jugar y de ser amante para facilitar la vida de ambos, siempre un disimulo muy rígido para mantener la mente ágil durante los reclamos, para que sus respuestas no enardezcan más cualquier situación cotidiana. 

Nadie va por la calle Bradbury en las noches y se puede eludir a las multitudes, nadie sabe que las cosas que uno soporta son las de todos, el crimen o la moral implican la decisión de llevarlo a las espaldas de manera silenciosa, sin exigir ningún reconocimiento. Ella no lo entendía de esa manera y expresaba que es una cobardía la discreción. Algunas personas siempre insinúan que por falta de hombría no se toman las mismas decisiones o se viven aventuras ajenas; aunque muchos negocios exitosos tienen el componente de asumir un riesgo con entusiasmo, el ser consciente de lo que ocurre dentro y fuera de si le hacía despreciar cualquier influencia externa que insista en competir. El valor no se mide más aceptando retos de cualquiera. 

Las mañanas eran frías y cada persona que iba a la casa no tenía ninguna relación especial con los habitantes, solo iban de paso y no se quedaban más de media hora, a veces incluso solo eran minutos por una entrega o un recojo de material. Las noches después del café con las llaves en los bolsillos para salir a caminar con el perro eran la forma acordada para estar cada uno lejos del otro por un tiempo prudencialmente corto. Él podía tomar esa excusa para desconectarse de la realidad en la que se desenvolvía y retornar al vagabundo. Tenía una imagen definida del tiempo junto a su perro, un momento en silencio junto a un ser vivo que comprendía sin decir una sola palabra, porque eran iguales. Sirve para dar afecto a otro y no busca ninguna mención en algún testamento, desea caminar y cumplir sus necesidades primarias un par de veces al día, luego volver a alguna casa. 

Por eso cuando murió el perro murió también un poco de su pasado, un poco del niño interior que guardaba para los hijos y para sí mismo. Esperaba poder verlo por siempre, para llevarlo de viaje cuando se publiquen afuera los artículos en el formato de libro que quería la editorial y así dar un paseo por una ciudad ajena o para las noches despierto cuando tenía que rumiar una idea contemplado la oscuridad, siempre acompañado a pesar de la lobreguez. Quedó la cadena, el collar y las fotografías pero se fue una rutina de años, el último vínculo con su padre y el único recibimiento afectuoso y sincero cuando llegaba de dar clases o de traer las vituallas. La casa adquirió un silencio paranoico. 

Ha cambiado todo pero aún hay cosas que no retira por completo, aun desea salir a pasear y con el collar en la mano aguarda inútilmente, desea mantener el silencio compartiendo el mismo aire con alguien que de la misma importancia a su compañía que a su vida, el mismo sentimiento de que ya no está su papá, la misma manera de reaccionar a los pasos de sus pantuflas bajando la escalera en esta pequeña casa que compartía con su novia que cuando estaba con el viejo. Sale a caminar pero lleva en el bolsillo la cadena y va exactamente por la misma ruta hacia las palmeras por donde le gustaba llevarlo a cagar. Pensó que podría servir en algún momento para protegerse de robos y así lo justifico; continuó por inercia muchos días. Ella quería comprar otro perro y le mostraba videos de diferentes razas que podrían verse bien en las fotos de navidad; sonreía ante su intención pero sin decir ninguna respuesta, manteniendo en su privacidad el apego aun existente. 

Llegar al límite y no desfogar con imprudencia, después de haber leído y aprendido a través de años de formación académica siempre es difícil. Dejar escapar de forma aleatoria algunos malos sentimientos, nunca es justificado fuera de un espacio recreativo de competición y fraternidad deportiva. Frecuentemente es un desatino, una invitación cordial a que te retires o que te preocupes de tus propios problemas, un rechazo a ese padre que todos llevan dentro y quieren evitar. Su padre no era así, era muy indiferente con todo, solo se entendía con el perro en paz y en silencio; sin interrumpir la calma. Tomaba su café en la penumbra equilibrando su energía junto a su mascota. 

¿Estoy loca por pensar así? Exponerme siempre al peligro… ¿O solo estoy desorientada en la vida? A pesar de ser responsable con mis deberes cotidianos... En estado de egoísmo es preferible verse complejo que simple y predecible, la lejanía de sus disparates eran tan consecuentes con el tiempo en que vivían que forzaba una repetición en menor escala de las rebeldías juveniles. El antiguo placer de ser nihilista pero de una manera tan burda como marionetas de sus instintos básicos; como críos jugando con su propia mierda. Era una fantasía para tapar una realidad; un lugar donde estar, comida y alguien que trataba de establecer con ella una conexión. Alguien que pueda atender las demandas más básicas de cariño y que no exigía mucho respeto. 

Estoy embarazada…me encanta cuando me tienen miedo. La peor forma de enterarse de una noticia sobrecogedora y que tenía que inspirar ese instinto que tan en el fondo llevaba guardado. Una prueba de embarazo sobre la mesa junto al desayuno mientras el agua hervía en la tetera; poco a poco él asimila que no era una broma. Tuvo incomodidad y un fuerte deseo de sufrir un accidente mortal en las siguientes horas. Las cosas se presentaron como siempre; disparatadas pero esta vez necesitaba de la ayuda de su mujer. El hijo en camino sentía ya la compasión de su padre mientras ella pensaba un horario adecuado en la semana para ir a hacer los chequeos de rutina en la maternidad. Una vida que cuidar para justificar la estadía. Los seres que amaba han ido poco a poco muriendo o alejándose pero este no lo haría. Le necesitaba. 

La maternidad de Lima posee la estatua de una mujer gestante atetando un bebe en el brazo izquierdo mientras ve a un niño que estira sus manos perennemente sobre su vientre; parece pedir ser cargado en infantil envidia del pequeño retoño. Es de tamaño real y tiene un color opaco por el paso de muchos años de remodelaciones y de indiferencia en todos los cambios de administración. El niño está desnudo y curiosamente le dicen “El Calatito”, lo cual no era nada sorprendente dentro de la forma coloquial de comunicarse que tenían los trabajadores de seguridad y las mujeres del personal de mantenimiento. Ya acostumbrado a su mención y a los rumores que se decían sobre la naturaleza fantasmagórica del lugar, se mantenía completamente alejado de todo contacto cercano del personal pero para este ya era familiar su presencia llevando a su mujer a los controles. Le observaban por momentos recibiendo algunas peticiones exageradas, le fulminaban alcanzándolo en las memorias en las que se quería refugiar con demandas absurdas. 

¿Por algo ella es así o crees que jodemos por las puras? 

Las risas del personal de limpieza y el jardinero mientras iban a almorzar no lograron interrumpirles; las mujeres estaban admiradas y felices de que sus realidades sean distintas, de no tener ningún lujo pero de estar completamente seguras que en su pobreza ellas no eran ni la mitad de jodidas con sus maridos y que ellos no tenían esa expresión en la mirada cuando les veían, ni las ojeras tan marcadas. Sintieron por un momento alivio de tener tan poco tiempo libre. Su cabeza contenía las indicaciones sobre el camino que iban a tener que seguir todos los días para llevar a Raulito al nido recomendado, la gran disposición que iba a mostrar ahora que ella iba a dedicarse por completo a su labor de madre, la posición tan miserable de compartir con ella una vida y no tener un Instagram; solo quería dejarse llevar y cumplir todas las exigencias para que esté tranquila. 

En la sala de espera; la misma mujer bella reclamando y un hombre serio escuchándole resignado, desvistiendo con los ojos el pasado en que soportaba esas mismas trivialidades con mejor ánimo pues era una novedad que aun podía disfrutar con antojo, era una mujer hermosa que podía hacer reír y besar. Aun podía saborear cada una de las sobrevaloradas caricias que ella le permitía y retomar ese continuo cauce que siguen las cosas hacia su inevitable destino. Todo lo que nos pertenece es momentáneo y bello. Estaba en ese momento completamente dispuesto a satisfacerle pero ya algunos años habían pasado y su inestabilidad brincaba de manera insolente; se había acostumbrado a valorar cada momento de calma. 

El sonido de un palmazo fue tan nítido que al voltear y ver la sonrisa de su mujer buscó a la víctima y se lamentó pesadamente de no encontrar a ninguna persona próxima a ellos, una enfermera se había acercado y le estaba diciendo que eso era de muy mala suerte mientras se persignaba. Un extraño miedo recorrió su espalda recordando algunas de las palabras que había escuchado sobre aquella estatua. Miró a su mujer con un poco de rencor mientras reía con una pequeña panza de tres meses ante la admiración del personal que ya se había enterado de lo ocurrido. Le reclamó pero no obtuvo respuesta coherente; ya había sido dictada la suerte debido a un golpe en el fundillo del Calatito. Mientras se alejaban rumbo a la salida volteo a ver la estatua aun sin poder imaginar el impacto que iba a tener en su vida; la forma en que las cosas iban a dar un vuelco ya se podían percibir. Podía sentir el arrepentimiento de no agarrar mejor a su mujer y de dejar que en un descuido golpee a un niño, aunque sea de mármol. 

Esa noche hubo complicaciones y tuvieron que ir de emergencia a la maternidad, sabia la razón pero trataba de no alarmar más a su mujer, quien sufría por un sangrado intenso que la desesperaba. El auto llego rápido puesto que no había tráfico y tuvieron la mayoría de los semáforos a su favor; mientras una enfermera venía con una silla de ruedas para llevarla, el no pudo evitar mirar a lo lejos la estatua. Se encontraba allí, inerte y le robo la atención por pocos segundos mientras estaba sosteniendo la puerta del carro ignorando una voz femenina que le pedía el DNI de la paciente. Recuperó la consciencia y se alejó de aquel extraño temor que hacia mella en la tranquilidad que trataba de aparentar. Se disculpó amablemente y brindo todos los datos que le pedían además de la documentación. Fue trasladado a una sala de espera mientras su esposa era atendida de urgencia. 

El café era malo pero aun así iría por segunda vez a insertar sus monedas. Mientras estaba allí esperando pudo percibir algo en el jardín pequeño que estaba cerca de la sala donde se encontraban las máquinas dispensadoras; un movimiento inusual. Un sonido proveniente de las plantas atrajo su mirada y quedó admirado por unos segundos ante una inusitada presencia; era un conejo negro de apariencia inofensiva que olfateaba con premura el gras mientras le observaba fijamente con unos pequeños ojos rojos incendiados. Se sostuvieron la mirada por apenas unos segundos, pero fue interminable y tenso; demostrando ambos una fascinación por el otro que se acrecentaba a medida que buscaban reconocerse. El animal siguió husmeando entre las plantas del jardín cuando la maquina término de servir el café. Se incorporó nuevamente a la realidad con un sorbo caliente admirando el reloj de la sala de espera y su interminable tic tac: 3:00 am. 

Mientras observaba el fondo de su vaso de cartón y pensaba en el parecido que tiene el residuo del café a las cenizas y a la tierra húmeda, pasó raudamente un guardia y se le veía exaltado. Hizo un pequeño recorrido y regreso para poder peinar la zona opuesta de la maternidad, repitió varias veces lo mismo. El nerviosismo hizo que accidentalmente dejase caer unas llaves las cuales dieron el impulso necesario para que le preguntase el motivo de tal estado, la razón por la que llevaba varios vaivenes en tan calmada noche. 

-El Calatito no está, se me ha escapado ¿Dónde estará ese bandido? 

Entendió las palabras a la perfección pero no comprendía bien el mensaje, no entendía porque ese hombre le atribuía a una estatua facultades exclusivas de los seres vivos. Dudó por varios segundos pero reaccionó ante la segunda interrogante que le profirió 

-¿Usted no le ha visto? 

Recordó algunos rumores que había escuchado con incredulidad en que el niño escapa y atormenta al personal con sus travesuras. Comprendió la seriedad del asunto y como el guardia había tenido la suficiente audacia para buscarle, como para no desestimar su narración. No era posible, debe ser una carga muy pesada la que acompaña al pobre hombre en su casa que le hace ver visiones y dejarse sugestionar, pensó en servirle un momento de consuelo y compañía invitándole un café en la máquina, Así calmarían ambos sus nervios y compartirían experiencias pues había comprendido con simpatía que el pobre guardia seguramente estaba sobrepasado de problemas y esto le generaba alucinaciones. 

No solo café sino también unas galletas San Jorge de soda que remojaban en los vasos mientras se consolaban mutuamente, él pensaba en su mujer y su hijo; las cosas que ellos deberían estar viviendo en ese momento mientras eran atendidos de urgencia, el deseo que estén bien y como había dejado en el fondo de su mente el recuerdo de lo que paso temprano, no lo comentó. El guardia era padre de dos muchachos y uno de ellos no había podido ingresar a la universidad lo que le causaba una gran pena, además tenía problemas con un hermano sobre unas herencias que le habían dejado. Llevaba varios días sin dormir bien y le creyó cuando pudo observar su rostro con la luz de la sala principal así como los detalles de su uniforme. Liderman escrito con letras rojas y un lapicero sobresaliendo del bolsillo 

Ya la calma había llegado y se encontraban de pie disfrutando con empatía de aquella humilde merienda, su ubicación estaba en línea recta hacia el pasadizo que a los lejos mantenía la luz pálida del interior de los consultorios junto a la vegetación decorativa que se encontraba en paralelo y que tenía menos iluminación. Este camino llevaba directamente hacia el patio donde se encontraba la estatua así que trataba de no mirar mucho hacia allí, dándole incluso la espalda por ciertos momentos de la conversación. Es en uno de estos momentos cuando cae de la mano del guardia el vaso de café en un instante interminable ante su atónita mirada, mientras seguía al vaso en su caída libre y algunas gotas o porciones de líquido mantenían su altura en un deceso más lento, el guardia corrió blanco de miedo. 

Al fin el vaso toco el suelo y el sonido reinstauro la velocidad normal en las cosas para que pueda percibir los pasos desesperados aun en carrera, que se alejaban y que provenían de un hombre asustado de muerte. Volteó con la intención de comprobar que nada había de amenazante, que las habladurías del personal solo eran rumores infundados que servían para entretener y asustar a los más jóvenes, que lo que había oído del guardia era absolutamente falso y que seguramente el paso de una enfermera había formado una sombra que se malinterpreto. Pero lo que vio no era lo pensado, no pudo mantener la calma y quedo petrificado sin dejar caer su vaso sino más bien, sosteniéndose de él. 

En primera instancia no vio nada, no hubo ninguna señal de alguna presencia o entidad que perturbe lo cotidiano de esa noche, pero un movimiento repentino de una puerta dio paso a una presencia ya conocida. El conejo negro caminaba erguido como una persona y arrastraba un niño muy pequeño de su pierna, daba pasos elegantes y llevaba levantada la cabeza. Sus ojos rojos le miraron antes de perderse en la oscuridad, una mirada directa que congelo su sangre y que mantuvieron por angustiantes segundos de silencio. Una enfermera interrumpió la escena diciendo su nombre de pila en tono firme ya que lo había dicho un par de veces antes sin lograr su atención. Volteó recuperando un poco el aliento al ver una cara conocida, era la enfermera que le había recibido y con quien lleno toda la documentación. Le respondió después de dar un vistazo al pasadizo y no encontrar rastro alguno de lo que hacía pocos segundos había presenciado. Al oír la noticia que le tenían dejo caer su vaso de café. 

-Lo siento, su mujer perdió la criatura.



jueves, 3 de septiembre de 2020

República de Panamá


La Barbie vive en un pasaje

Entre tiendas de coches

En la República de Panamá



Necesito el pasaporte,

Los chicles, las extremidades,

Los árboles y los canteros de cemento.



Permanecer estable

Sosteniendo su cabello

Y no drogarme junto a ella



El tiempo pasa lento

Cuando nos soportamos

Y se pone muy intensa



Las cosas que ella pinta

Están lejos de su alcoba

Más cerca de la niebla



La Barbie tiene un lado feo

Que involucra en la marea

Se mezcla con sus fresas



Puede golpearte de sorpresa

Quebrando voluntades

Volviéndome una bola




Es cuando me alejo de ella

para pegar mis cosas

y reconocerla como estrella.

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miércoles, 24 de junio de 2020

Cartas del Monte Fuji

Amada Misaki

No puedo soportar el hecho de no estar cerca de ti, que no pueda tocarte y que tú no me toques, pronto acabará mi tolerancia y podré estar cerca para despedirme. Es una monada del gobierno que nos prohíban interactuar y pongan de excusa un virus inexistente. Pronto cuando la manada se entere que seguía una mentira buscarán un mesías para seguir órdenes nuevas dentro de un mundo mejor ¿Es ese entonces el destino del hombre? Un espacio árido dentro de un gran globo terráqueo diseñado por caucásicos con una ruta definida para traficar. El horizonte serpentea con incertidumbre muy cerca de un lugar donde hay que tener mucho dinero para sobrevivir.

La televisión sigue desviando las miradas y a medida que van cediendo en el espectáculo decadente del voyeur, el automatismo posee los espíritus de todos. El modo avión es la manera de vivir después de los 2010 y como corresponde a cada independencia hay una minoría que aprovechó y se afianzó disfrutando como mataban a los poetas y a los rebeldes en falsas proezas de adicción y malevolencia erótica. Está todo diseñado para que se desprecie la valentía y se homologuen los hombres en una obediencia ciega hacia la informática. Debemos algo de lo nuestro a la tierra originaria pero eso es solo demagogia cuando la comunicación ya no utiliza el olfato. La independencia de la razón y del instinto ya no se hace con bisturís o electroshocks sino que es auspiciada por las propias víctimas en su sistema de educación y en la comida que eligen consumir.

La tecnología ha atrapado todo menos mi corazón Misaki, aun mantengo la antigua forma de amar y no puedo estar lejos de ti sin sentirte; sin querer ser un hombre tradicional con una mujer de la mano para defender y cuidar. Ahora que mi destino es el exilio y me han dado oportunidad de preparar mis cosas huiré al monte a encontrarme con mi padre. Sé lo que me espera cuando descubran que nunca seguí sus protocolos y preferí respetar el juramento a la vida de mis pacientes y de cualquiera de los que atendí. No les daré el gusto de verme morir ni de siquiera responder una sola de sus preguntas intimidantes. Por siempre tuyo, incluso en el otro lado.

Dr. Ōyama Yukio

Aokigahara: El bosque de los suicidios

domingo, 12 de abril de 2020

Susto de Muerte

Si el falso documental es una imitación del documental es de suponer que este último sería una práctica cronológicamente anterior sin embargo no puede decirse que uno antes era al otro puesto que los ejercicios de falsificación de la realidad se dan desde el invento del cinematógrafo. La violencia ha sido en la mayoría de regiones algo cotidiano dentro un periodo moderno, dejando a todos acostumbrados y necesitados de la sangre ajena como parte de nuestra rutina. Como en la antigüedad las ofrendas se dan sin misericordia y son encomendadas a los sacerdotes verdugos, personajes diferentes pero que son una parte de nosotros. Ellos no tienen miedo de ensuciar sus manos y duermen tranquilos con la complacencia de cumplir dentro de un sistema perfectamente equilibrado donde son útiles y aceptados a pesar del nivel de perversión y maldad que puedan lucir en sus rituales modernos. La muerte y el crimen se vuelven cómplices del entretenimiento a medida que les vamos acercando más a nuestras casas. Toda mala influencia tiene una gran impulso por lo mediático y su utilidad corporativa; la muerte es más rentable que la vida además que siempre es más detallista y propensa al merchandising.

Rémy Belvaux, André Bonzel y Benoît Poelvoorde hicieron en 1992 la película C'est Arrivé Près de Chez Vous (Ocurrió Cerca de su Casa) sin ninguna intención de exagerar la realidad con sus ocurrencias a través de la trama o en los diálogos reflexivos, todo muy onírico por momentos y muy mundano en otros semejándose con sus exageraciones mucho a la vida. Lo malo nunca aparenta ser malo, puede tener mucha empatía, gusto refinado y talento para la elocuencia o el arte. Puede emborracharse contigo y hacerte reír, ser muy amable, acercarte una mirada cálida de sus cosas intimas, las cuales también pueden tener defectos como las tuyas. Poco a poco se puede aceptar el mal cuando es tan cómodo y entretenido, es excitante saborear lo que siempre se ha vetado y cometer lo que solo se puede ver en la ficción cuando se te alienta de forma precisa. Es inevitable también todo mal desenlace cuando se sigue el camino de la excentricidad criminal no solo por el karma sino también por la competencia, es un camino muy rentable pero que ha crecido exponencialmente a medida que los tiempos le han cedido cada vez más poder. El descaro con que obran es parte de la vanidad que compartimos cuando toleramos que otros mueran por nosotros.

Ninguna madre está dispuesta a aceptar que el mal puede provenir de sus entrañas y que a pesar de su crianza amorosa lo que floreció fueron solo espinas de odio en el corazón. Es mejor mantenerla al margen de todo lo que se disfruta y los conocimientos que facilitan la desaparición de evidencias. La amistad en cambio, si puede tolerar los secretos más bizarros pero cerca de nuestra poesía.

Le merveilleux Automne:


« Mille feuilles se croisent
Dans un mouvement de vent brumeux,
De beaux marrons et de belles châtaignes
Rebondissent au sol sans qu'aucune ne m'atteigne.
Le froid crache son droit au dernier soubresaut estival
Qui d'une ultime caresse d'abandon
Chauffe mon corps engourdi par ce nouvel assaut.
Sans tambours ni trombones,
C'est lui, le voilà,
Le merveilleux Automne ... »


El maravilloso otoño:

"Mil hojas cruzadas
En un movimiento de viento brumoso,
Hermosas castañas y hermosas castañas
Rebota en el suelo sin que nadie me alcance.
El frío escupe su derecho a la última sacudida de verano
¿Quién de una última caricia de abandono?
Calienta mi cuerpo entumecido por este nuevo asalto.
Sin tambores y clips de papel,
Es él, ahí está,
El maravilloso otoño ... "

Ocurrió Cerca de su Casa (1992): Matar por oficio | Se ha Escrito ...


viernes, 27 de marzo de 2020

NO TE ILUSIONES

No queda nadie dentro de su círculo social; siempre Wiener Schnitzel, siempre agua con algo dulce que no es fruta. Ella ya no podía aguantar más que las cosas sean tan calmadas, que falten las peleas que mantenían su desvelo hilvanando argumentos para montar lío. A medida que la juventud se exaspera se desprecian todos los buenos consejos para sentir con orgullo que la necedad es un derecho que hay que lucir insinuante. No tenía ninguna intención de volver y seguramente ya estaba dispuesta a tomar decisiones radicales para demostrar que no le importaba más ser su mujer, que ya se había roto el pacto tácito de exclusividad y que era necesario cometer una imprudencia, como prueba irrefutable de su nueva situación sentimental. El preparaba un café observando por la ventana a los hombres en traje de seguridad caminando apurados y vislumbraba en ellos un aspecto poco amable; como si no les importase que alguien delante cayera si esto les permitiera llegar con más prisa. No está en su repertorio la piedad.

El departamento tenía una bonita vista, a pesar que no era natural. Edificios rodeaban una pequeña plazuela donde unos pocos árboles se encargaban de mantener vida propia de este mundo. Dentro de cada una de las oficinas, visibles en su interior por las ventanas amplias sin cortinas, había un cargo medio esforzándose en dilucidar las conexiones necesarias y exactas para asemejar cada vez más la chispa divina a sus avances científicos de máquinas inteligentes que resuelven problemas complejos. Las maravillas de la ciencia moderna se fabrican con la codicia de los gobiernos y su milicia; eso no importa mucho en la conciencia de los ingenieros y estadistas que solo evaluaban los resultados en base a costos y utilidad servil. Las naciones que invertían eran las más acaudaladas y autoritarias con su pueblo mientras que las que se encontraban al margen de la información exacta, brindaban algunas libertades como el vicio y la delincuencia. Todo se equilibra en el universo y poco a poco las ganas de corregir algún comportamiento inapropiado desaparecen.

Las luces se iban apagando a medida que el sol se aleja con parsimonia, una quietud momentánea dejaba que el eco de la carretera cercana y sus bocinas se detengan por unos segundos; se podía percibir una música suave de muy cerca. Venia de la única tienda dentro de todo el perímetro; daban cervezas variadas y algunas marcas le hacían recordar a su padre; Stiegl, Ottakringer, Freistadt... No era un quiosco cualquiera, era más como una pequeña fonda que también vendía periódicos, revistas y golosinas. Se dio cuenta del amplio vació de una tienda sin clientes, como tener varios problemas pero no mujer. Después de hacer una compra rápida; pensaba con la televisión prendida y una botella en la mesa el motivo de esta nueva perdida tratando de encontrar una razón justa. La última vez todo había sido repentino y no contempló siquiera la posibilidad de ser dejado de lado con tal facilidad ni tampoco el efecto que esto podría causarle. Esta vez sí se percató y logró tomar con cautela cada uno de los mensajes de alerta que ella brindo.

Las personas han sentido siempre curiosidad por reemplazarse y por tener algo más cercano a su capricho, cambiando la verdad por algo que poco a poco se desvanece. La única cosa en la que podía concentrarse en ese momento era la forma de sus zapatos; tenía que salir a caminar y buscar algún pretexto para no estar encerrado. Poco a poco había que dejar el papel de inquilino foráneo que nada tenía que ver con lo que le rodeaba y tratar de mezclarse entre la multitud viva y dinámica; como un gran enjambre (no necesariamente pero si la mayoría de veces). Tenía que interactuar con alguien aunque sea de forma laxa, sin examinarle a detalle, sintiendo su voz transmitiendo un mensaje cálido de cualquier tipo y ver su reflejo como el reconocimiento de una fuerza única e irrepetible. Llevaba puestos unos Dr. Martens viejos que no había lustrado hace mucho tiempo y se preguntaba si eso influiría en la forma como lo valoren; como con los coches sin limpiar con un número telefónico en un papel impreso pegado en la luna trasera.

-Te hemos estado observando ¿Vives arriba verdad?
-Sí, yo también les he observado desde mi ventana. Son tipos muy apurados por lo que veo.

El silencio incómodo y las miradas develaron que había dicho una imprudencia; cambió el tema abordando trivialidades sobre el clima de la temporada y los comercios cerca de su ubicación tratando de esfumar la sensación del ambiente pero después de unos pocos minutos se despidieron dándole fin a esa charla casual. Coincidieron ambos en un mismo espacio y tiempo pero por razones completamente distintas; ellos por un tema de trabajo y él porque era la única habitación que logro obtener para pasar los días en la ciudad. Había sido una oficina y ahora es un apartamento que también funge de depósito para su tío materno. Tenía pensado ver una película en su portátil pero antes compro una cerveza y una pequeña merienda; subió raudo por las escaleras y se dio cuenta que no llevaba consigo el celular, que lo había dejado cargando en la mesa de noche. Era muy probable que haya recibido la respuesta sobre los zapatos que ya había pagado pensó al ver la pantalla pero en cambio recibió un extenso mensaje de su ex mujer:

¿En serio tienes la esperanza de volverme a tocar? ¿Crees que voy a estar reprimiendo mis deseos para esperar a alguien como tú? Siempre fuiste un juego al que recurría cuando me sentía aburrida. Me encanta entusiasmarte y dejarte con la miel en la boca. Solo das risa y lastima. Bye

No tuvo deseos de responder ni tampoco sintió que las cosas hayan cambiado mucho. Las reacciones de una mujer son inesperadas y era un momento en el que ya no deseaba luchar más; el fastidio que da tolerar, de comprender siempre las exaltaciones ajenas y reprimir las propias. De tener que guardar en el pecho los secretos que más lastiman para mantener las cosas como están, no muy bien pero juntos. Que patético canto al vació el de fundirse dormido junto a quien no te tiene en sus sueños, quien solo quiere ver sus virtudes en la pasividad del otro, ser tratado con cinismo y confirmar lo que siempre se es; alguien completamente reemplazable. Y ya se lo habían hecho sentir de forma muy nítida, era suficiente por ahora.

La noche ha caído sin ninguna prisa y las horas pasan lentas en el departamento. Mira el techo sin poder dormir, recordando los detalles de la risa que siempre quitaba formalidad, la manera de molestarse por cosas irrelevantes y ese deseo de mostrarlo como el tipo afortunado que jamás hubiese tenido oportunidad con una mujer tan joven y bella. Una sonrisa se esboza en su rostro, su cabeza recostada murmura para sí: una suerte que era insoportable. Era inútil seguir en la cama puesto que los recuerdos iban y venían, se sentía de sobra en un lugar en el que nadie lo conocía pero debía mantenerse aseado y presentable porque su tío así se lo había advertido. Se sabía de su tendencia a deprimirse y conocía muy bien a su padre, hombre distinguido que cometió suicidio asistido hace algunos años.

De madrugada caminó a la cocina desde el cuarto en busca de una bebida y se dio cuenta que en las oficinas seguían trabajando, había mucho más movimiento que en las horas vespertinas. Un hombre con traje mameluco blanco sale de una puerta y lleva lo que parece un dorso ortopédico lleno de cables en sus extremos. Entusiasmado rememoró las noticias sobre androides que adoptan rápidamente las reglas de interacción social y que logran revelar un atisbo de profundidad filosófica; por un instante deja despegar su imaginación y vislumbra como seria vivir entre ellos, como se llamaría su amigo robot y como le podría acompañar a viajar procurándole la mejor guía de supervivencia, garantizada por la alta tecnología que estaba desarrollándose tan cerca a su puerta. Una mezcla de mayordomo inglés, perro guardián y navaja suiza. Bebió su té ilusionado con las fantasías en las cuales la humanidad cedía un gran terreno a la automatización y así llegaba a una vida más sencilla. Volvió a la cama con un ánimo diferente al que le había obligado a salir de ella y pudo dormir profundamente.

-Buenos días ¿Cómo están hoy?
-Buenos días. Muy bien, gracias.
-¿Saben? Ayer en la noche vi a un tipo llevando parte de un cuerpo de robot ¿Es eso lo que hacen? ¿Están haciendo robots guías?
-...

Los hombres se miraron mutuamente de forma nerviosa y se excusaron diciendo que era algo confidencial y que tenían prisa pues estaban con el tiempo justo para continuar trabajando. No le causó extrañeza, reconocía que era una pregunta muy reveladora, sobre todo proviniendo de alguien a quien apenas conocían. No le dio mucha importancia, subió con el periódico y el pan para desayunar mientras aquellos murmuraban mirándole de reojo antes de entrar en sus oficinas. Al llegar se dio cuenta que tenía un mensaje en la contestadora. Era su voz, era ella mostrándose despectiva e hiriente, una vez más:

Siempre crees que todo lo sabes, eres tan déspota. Tus padres no te enseñaron a dar ni recibir afecto por eso te comportas de esa manera. Yo no tengo porque aguantar a alguien con tantos problemas como tú, estoy acostumbrada a otro tipo de hombres. Más refinados menos vulgares, que no me de vergüenza de llevarlos a casa de mis padres.  Espero sepas reconocer la gran oportunidad que has perdido. Si deseas me puedes llamar para conversar (ojo, solo para conversar). No quiero tener una relación contigo.

Borró inmediatamente el mensaje, sin guardar el número y sin ganas de ver a esa mujer hermosa que sabía cómo hacerle sentir tan mal. Sin darse cuenta que estaban vigilando todo lo que él decía, leía, oía, sus costumbres y la forma en que andaba con dispositivos de espionaje muy modernos; se dispuso a preparar el desayuno. Sus casi inexistentes vínculos cercanos y la lejana procedencia le hicieron candidato perfecto para sujeto de experimentación en esa amplia gama de atrevimientos que se toman las corporaciones con nuestras vidas. Si no estás en tu país y eres sedentario, tu existencia y tus restos son cosas fácilmente alterables. Pero no era su vida lo que ellos querían en ese momento sino su respuesta ante la obra maestra. Querían comprobar si podían hacer interactuar con naturalidad en un ambiente no controlado a uno de sus más avanzados prototipos, el cual le habían hecho a imagen y semejanza de las fotografías que habían podido hurtar del apartamento y recuperar de la basura mientras no estaba. Tenía la costumbre de dar largas caminatas y mirar a la gente en su lejana felicidad, verles como disfrutan de la compañía de sus seres queridos manteniendo la decencia de manera tranquila, sin el esfuerzo que a él le costaba.

Había tenido varios momentos de desesperación, pensaba en su ex pareja y cómo ha de haberse acostado con algún espontaneo sin ningún vínculo afectivo tal como había amenazado en algunas ocasiones, en su familia que probablemente no le extrañaba, en los amigos que pensaba tenía pero que nunca le llamaban o le consideraban alguien merecedor de respeto. No había continuado con la tradición de establecerse en una casa fija o formar una familia sino que vagaba mirando al resto como algo cálido pero extraño, sintiendo las críticas y prejuicios de una vida vacía e inmadura que no había cumplido con el cometido. En la sociedad siempre las responsabilidades de un solitario son despreciadas por los hombres de familia y no son consideradas reales siquiera; es un insecto fastidioso que se ignora y se repele con manotazos inocuos y soberbios, atraído por la suciedad de los sueños abandonados que quedan como escombros de un año nuevo. Ya no tenía su presencia ninguna validez para la gente que le había rodeado y eso era algo que notaba debido a los hechos tan contundentes que le estaban aconteciendo. Era un hombre sumamente racional y no permitía que su pena desinforme sus cavilaciones con fantasiosas esperanzas, todo tenía que tener una secuencia lógica. Se había quedado solo y el mundo seguía girando, representando para los que aún siguen en trote un gran reto que continuara hasta el fin de sus días.

Mientras preparaba un café y ajustaba el dial de la radio para sintonizar nítida la voz de Billie Holiday, se dio cuenta que la noche era muy calma y que había una luna llena considerablemente grande. Prendió un cigarrillo y salió apenas del departamento hacia el balcón para observar atontado el fluir apurado de unas nubes que daba la ilusión de que la luna aceleraba el paso ante su mirar, parecía el efecto de una droga. Pensó en sus viajes y en la única cosa que no había podido encontrar a pesar de haber aprendido a manejar la rutina de vivir sin compañía. El común denominador de las personas solitarias es la despiadada tendencia a mantener su privacidad y orgullo como algo que da cierto status, sin importar que esto les aleje cada vez más de la plenitud.

El timbre había sonado y él se encontraba en la ducha, ya había terminado hacia varios minutos pero se quedaba apoyando la cabeza en la mayólica dejando que el agua recorra su cuello y espina, recordaba algunos episodios de su vida en los que aún se encontraba en tierna edad. Escuchó el sonido del timbre y sintió un fastidio por verse interrumpido justo en el momento que había destinado para no hacer nada; sin planes inmediatos ni citas en la agenda le arribó un presentimiento sobre una visita no deseada. Dejo que el agua se escurra pocos segundos y se puso la bata sin secarse el dorso, solo las piernas y los brazos con una toalla más pequeña de lo usual saliendo rápidamente del baño rumbo a la entrada principal. Antes de abrir recordó el presentimiento que había tenido apenas hace unos instantes y prefirió mirar por el ojo de pez…era ella. Vestida con una ropa que el reconocía y con una mirada fría algo extraña para una mujer tan visceral.

-¿Qué quieres?...dijo sin saludar
-Buenas tardes ¿No vas a abrirme la puerta?
-No, vete.
-…

El prototipo no supo cómo reaccionar eligiendo como respuesta entre la infinidad de posibilidades planteadas por su inteligencia artificial el respeto hacia la petición de alejarse. Fue apagado a distancia desde una oficina que monitoreaba todo incluyendo lo que pasaba dentro del departamento. Después de pedirle que se vaya, el volvió al baño con un trapo para secar la humedad que había dejado a su paso. Pensaba en la determinación que debe tener esa mujer para presentarse así después de todo lo que le había dicho, como es que pudo concebir que era tan empoderada como para obtener la respuesta que reclama a pesar de todo lo ocurrido, le admiraba pero a la vez le detestaba porque entendía que ella había notado algo en él que le daba la indicación de un fácil uso. Es divertido jugar con la vida de los demás pero cuando pasa con la de uno hubiese sido mejor no enterarse; todas las conspiraciones se vuelven realidades y el amor solo es una fachada.

Sentado en la cocina con una taza de té fantaseaba con un final feliz, creía que en algún momento podría volver a estar junto a una mujer hermosa y la vida sería más sencilla. Ya la tecnología habría restado quehaceres domésticos, evitando accidentes y pérdidas, solucionado el problema de la contaminación y la energía, obtenido el control absoluto en cuanto a la seguridad en los viajes. El mundo al fin habría demostrado un concilio por facilitarse la vida entre todos, convocando a una paz absoluta que no tenía precedente. Es en ese contexto donde podría ser feliz, donde conocería alguna chica que no tenga problemas de inestabilidad emocional y que no actué de forma vengativa, alguna mujer en la que pueda confiar plenamente sin miedo a sentir la decepción punzante luego de percatar su innata malevolencia. Ha hecho disfrutar a algunas mujeres inmolándose en una relación completamente tóxica, ha sentido la indiferencia de alguien que comete deshonras como una señal de su culpabilidad, ha interpretado todas las cosas de una forma muy indulgente dando de si todo menos orgullo. Se escuchó un golpe en el cuarto que lo saco de sus pensamientos…

-¿Quién anda allí?
-…

Vio una sombra y cogió rápidamente la escoba que estaba a la mano para defenderse. Prendió la luz del cuarto acercándose lentamente, sintiendo que el corazón le palpitaba de forma tormentosa mientras buscaba el escondite de aquel ladrón. Algo no estaba bien, se sentía acorralado en su propio cuarto y esa sensación de que algo terrible pasaría…

-¿Me buscas a mí?
-…

El miedo le paralizo, llevaba no solo la misma ropa y sonaba como él; era él mismo quien le miraba fríamente, con su misma forma, el mismo cabello incluso las mismas marcas en su rostro. Había sido copiado con minuciosidad y estaba frente a su doble paralizado de miedo.

-He venido a matarte. Tienes que morir para que continúe el experimento…
-¿Qué experimento?

Fueron sus últimas palabras pronunciadas ya que rápidamente el prototipo se abalanzo sobre el asfixiándole sin tregua. Mirando en sus ojos humanos como la vida poco a poco se iba esfumando tan fácilmente, la fragilidad de los seres vivos era algo que lo situaba en una ventaja enorme pero aun no comprendía porque se aferraban tanto a vivir, como todos los conejos que le enseñaron a matar vivían en cautiverio no encontraba una explicación lógica para su anhelo de sobrevivir. En cambio él dejaba este mundo completamente desorbitado, sin entender quién era ese sujeto que se parecía tanto, ni quien lo había enviado, que experimento era al que se refería, al fin vería a su padre y le regañaría por usar unos zapatos viejos, al fin volvería a su ciudad natal y ya no lamentaría estar lejos de casa. Ya no sentía su cuerpo y todo se iba apagando mientras moría. En un minuto más estaba hecho, le tomo el pulso para confirmar el deceso y oculto el cuerpo en un armario. Arregló el desorden que causo el forcejeo y busco un espejo para acicalarse. El timbre sonó al cabo de una hora y media, tiempo que permaneció sentado en el sofá sin pestañear. 

-Hola, pasa...
-Solo he venido a conversar, no te ilusiones...


Terminator 2 — Blog — 2village Studio

martes, 18 de febrero de 2020

Parasite

Ser un parásito, vivir de forma tranquila debido al esfuerzo de otro...todos ya hemos sentido esa sensación cuando niños y poco a poco dejamos de disfrutarlo. Pero algunos no dejan de ser niños  y simbólicamente mantienen la actitud de huésped dañino en nuevos ambientes. Reclamar por la injusticia que se ha instaurado de forma mercenaria, sin ninguna fijación ética siempre es una opción tentadora que esta muy bien protegida cuando los intereses son compartidos con las franquicias sin embargo esto no ocurre cuando es un ciudadano común, son llamados terroristas y se les extermina como una plaga de forma certera y silenciosa. Se ha normalizado que muchos sufran para que unos pocos tengan el derroche al que vienen acostumbrados por varias generaciones, está totalmente aceptado y funciona como estimulo de superación para la mayoría de personas que ven disminuida su ración de dignidad año tras año. Los niveles tan bien marcados en los que cada ciudadano se puede desenvolver debido a su condición social y su poder adquisitivo son cuestiones asumidas como irremediables hace tanto tiempo, como para que sea un reflejo adquirido o este camino a serlo. El olor a pobreza que define para algunas personas la decisión de acercamiento es tan notorio e inocente que comparte una historia ajena en cada interrupción que comete, la distribución nunca ha sido justa y eso no importa si quieres vivir bien. El olor no se va con una ducha o con ropa nueva, lo he sentido y lo he emanado...es casi imperceptible mientras sigas en el mismo escalón mas cerca de las sombras que del brillante sol. Siempre es ofensivo ser excluido, siempre los pobres tenemos la culpa de la falta de pureza en el aire y es nuestra la contaminación que debemos tolerar con la precariedad de nuestras viviendas no preparadas para inundaciones o climas extremos. 
Un poco de sangre ajena intenta hacer justicia y cambia la historia de forma radical, es la única utilidad que tienen las explosiones de ira en personas que llevan soportando durante años como se les priva de lo que abunda, cometer actos exacerbados y determinantes en los cambios sociales. El pobre siempre estalla de forma mas espectacular y así condena a una generación más a soportar la misma condición al mismo tiempo que entretiene al rico con su tragedia tan disparatada e irreal. 

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viernes, 17 de enero de 2020

La Manzana



Cuando salí del trabajo saque mi manzana y camine esperando un momento prudente para fumar. En el trascurso de mis pasos andaba concentrado en el camino y un taxista me hizo una seña repentinamente. El coche estaba solo a unos metros... me acerque y lo que me extendía a modo de camaradería era una manzana pipa, similar a la mía. Aunque me pareció dudoso lo acepte. Le pregunté ¿Tu no quieres?... Lleva nomas respondió. Y me fui escuchando detrás de mí un último mensaje “¡Esta llenazo!”. Ahora llevo la manzana para analizar a detalle su contenido en mis laboratorios privados y aunque quede sorprendido por la gentileza, si pude creer que alguien tenga una conducta empática conmigo. Él sabía que yo aceptaría y en vez de echarle a la basura me hizo un obsequio. En casa veré que tipo de droga tiene, no vaya a ser pasta y me pongo tieso. Gato me llamo para que le ayude mañana temprano a mudarse. Accedí y creo que era lo justo con el mundo debido al detalle tan amable de la manzana.